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Tokenización: el gigante de Wall Street que ve u$s 5,5 billones en 2030

Un informe de un banco líder de Wall Street proyecta que el mercado de activos tokenizados podría multiplicarse exponencialmente y alcanzar los 5,5 billones de dólares para 2030, impulsado por BlackRock, JPMorgan y Wells Fargo.

Publicado el 11 de agosto de 2026, 10:50 hs

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Un importante banco de inversión de Wall Street acaba de publicar un informe que eleva significativamente las proyecciones para el mercado de tokenización de activos. Según sus cálculos, el sector podría alcanzar los u$s 5,5 billones hacia 2030, lo que representa un salto de varias veces el tamaño actual.

El documento marca un punto de inflexión en la narrativa: la tokenización ya no es un experimento cripto, sino una transformación estructural que los grandes jugadores están adoptando para ganar velocidad, reducir costos de liquidación y mejorar la transparencia. Con la incorporación activa de BlackRock, JPMorgan y Wells Fargo, el blockchain se posiciona como el nuevo estándar operativo de las finanzas globales.

¿Qué impulsa este crecimiento proyectado?

La tokenización permite representar activos reales (bonos, acciones, bienes raíces, fondos o incluso facturas comerciales) en una blockchain. Eso habilita liquidación en tiempo real (T+0), fraccionamiento de activos de alto valor y mayor accesibilidad para inversores retail. Los bancos ven aquí una oportunidad para capturar una porción relevante del mercado de custodia y liquidación que hoy mueve decenas de billones de dólares al año.

Pongamos números: si la proyección se cumple, el mercado crecería a una tasa compuesta anual superior al 50% desde los niveles actuales. No es una cifra menor. BlackRock ya lanzó sus primeros fondos tokenizados en Ethereum, JPMorgan opera su propia blockchain privada (Onyx) para mover miles de millones diarios en repos y Wells Fargo está probando casos de uso en pagos transfronterizos y financiamiento del comercio.

El ángulo del inversor argentino

Para quien invierte desde Argentina, este desarrollo tiene varias lecturas concretas. Primero, la tokenización puede bajar las barreras de entrada a activos que hoy son difíciles de fraccionar o de acceder (inmuebles prime, fondos privados, deuda corporativa internacional). Segundo, reduce el riesgo de contraparte al hacer la liquidación casi instantánea. Tercero, abre la puerta a que más emisores locales exploren emitir deuda o cuotapartes en blockchain, algo que ya se empieza a ver en algunos países de la región.

Sin embargo, no todo es optimismo lineal. El camino hacia los u$s 5,5 billones dependerá de varios factores regulatorios: armonización entre jurisdicciones, claridad sobre la naturaleza jurídica de los tokens y estándares de custodia que los reguladores acepten. En Estados Unidos, la SEC y la CFTC siguen afinando su postura; en Europa, MiCA ya ofrece un marco más claro.

Riesgos y realismo

Como siempre en finanzas, conviene separar la narrativa del mecanismo. La tokenización promete eficiencia, pero también trae nuevos riesgos: ciberseguridad, interoperabilidad entre blockchains, y la posibilidad de que la liquidez se fragmente si cada banco termina con su propia red cerrada. Además, gran parte del crecimiento proyectado depende de que los inversores institucionales migren volúmenes significativos desde sistemas legacy a blockchain. Esa migración nunca es tan rápida como los powerpoints de las consultoras.

Mirémoslo desde el lado del inversor concreto: si tenés una cartera diversificada, la tokenización probablemente llegue primero a través de productos que ya conocés. Un ETF de BlackRock que liquide en T+0, un fondo money market tokenizado o un bono corporativo que se negocie 24/7. No es necesario correr a comprar tokens hoy; conviene entender cómo evoluciona la infraestructura y qué costos reales (gas, custodios, impuestos) quedan después del hype.

El informe del gigante de Wall Street es una señal clara: los grandes jugadores ya no están “mirando” la tecnología blockchain. Están invirtiendo tiempo, capital y reputación en ella. Para el inversor sofisticado, eso significa que la tokenización pasó de ser una posibilidad lejana a un escenario base que hay que empezar a modelar en las carteras de mediano plazo.

La pregunta relevante no es si el mercado llegará a 5,5 billones, sino qué porción de ese crecimiento será real, sostenible y accesible para inversores fuera de los círculos institucionales. Ese será el verdadero test en los próximos cinco años.

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