Chau Adorni, hola Santilli: qué impacto anticipan en dólar y mercado bursátil desde la City
La salida de Manuel Adorni como vocero presidencial y la llegada de Diego Santilli al Gabinete genera expectativas en los mercados. Analistas de la City evalúan posibles efectos en el dólar, los bonos y la bolsa argentina.
La salida de Manuel Adorni de la vocería presidencial y el ingreso de Diego Santilli al Gabinete nacional no pasan inadvertidos en el corazón financiero de Buenos Aires. Aunque el cambio parece más de estilo que de sustancia macroeconómica, operadores y analistas de la City porteña ya comienzan a calibrar sus implicancias para el dólar, los bonos soberanos y el comportamiento de la bolsa.
Adorni, con su estilo directo y su fluidez mediática, había construido una relación de confianza relativa con inversores locales y corresponsales extranjeros. Su partida coincide con un momento delicado: la economía muestra signos de estabilización pero la actividad real sigue contraída, la brecha cambiaria se mantiene en niveles manejables y el FMI observa de cerca el cumplimiento de las metas fiscales.
Desde un fondo de inversión con base en Puerto Madero, un portfolio manager que prefiere no ser identificado resume el sentir general: “No es que Santilli vaya a cambiar la política cambiaria ni el sendero fiscal. Pero sí puede modificar el tono de la comunicación y, en un mercado tan sensible a las señales políticas, eso tiene precio”.
El dólar: más continuidad que disrupción
En el mercado de cambios, el impacto se anticipa acotado. El dólar blue operó esta semana con leve baja y los futuros de Rofex muestran una brecha controlada. “Santilli viene de la política porteña y bonaerense, donde siempre tuvo un discurso pragmático en materia económica. No lo veo como un halcón ni como un paloma; más bien como alguien que entiende que la estabilización es condición de posibilidad para cualquier otro debate”, explica un operador de mesa de dinero de un banco extranjero.
La verdadera variable que sigue moviendo el dólar no es el vocero ni el nuevo funcionario, sino la acumulación de reservas del Banco Central y la evolución de las cuentas fiscales. Mientras el BCRA siga comprando dólares en el MULC y el Tesoro mantenga superávit primario, la presión sobre el tipo de cambio debería permanecer contenida. “El mercado ya descontó que este Gobierno va a llegar a las elecciones de medio término con reservas reconstruidas. El resto es ruido”, sintetiza un economista jefe de una ALYC grande.
Bolsa y bonos: sensibilidad al relato
Donde el cambio de nombres puede tener mayor lectura es en el frente de los activos. El S&P Merval viene de un rally impulsado por la licuación de pasivos y la mejora en la percepción de riesgo país. Los bonos soberanos en dólares, especialmente los Globales más largos, reaccionaron positivamente a la noticia de la reestructuración de la deuda con holdouts y al guiño de Washington.
“El mercado bursátil argentino es, en gran medida, un derivado de la narrativa política. Si Santilli logra transmitir que el ajuste no se negocia y que la hoja de ruta con el FMI sigue intacta, es probable que veamos flujos adicionales hacia ADRs y bonos. Si, por el contrario, la comunicación se vuelve más ambigua, la volatilidad puede aumentar”, advierte un analista de research de un banco local.
Desde Washington, donde se sigue con atención la dinámica argentina, un ex funcionario del Tesoro estadounidense consultado por FortunaWeb señaló que “el equipo económico sigue siendo el mismo. Lo que cambia es la cara visible. Para los inversores institucionales eso importa poco; para los fondos más especulativos, el tono del vocero puede ser un trigger de posicionamiento”.
La lente comparada
Quien haya seguido la experiencia de otros países emergentes reconocerá el patrón. En Brasil, durante los primeros años de Bolsonaro, la rotación de voceros y ministros de Economía generaba movimientos de corto plazo en el real y en el Ibovespa que luego se corregían cuando la política fiscal y monetaria seguía su curso. En Turquía, en cambio, los cambios de nombres en comunicación fueron casi siempre prólogo de giros heterodoxos que terminaron mal.
La diferencia argentina actual es que el ancla fiscal parece más consolidada que en episodios previos. El superávit primario de los últimos meses, aunque en parte logrado por licuación de gastos, es el más alto en más de una década. Ese dato pesa más que cualquier cambio de vocero.
Riesgos y oportunidades
El principal riesgo que ven en la City es que la llegada de Santilli se interprete como un endurecimiento de la interna oficial y que eso dilate la aprobación de leyes clave en el Congreso. “Si el cambio de nombres complica la aprobación de la ley de bases o demora la reforma previsional, el mercado lo va a penalizar. No porque Santilli sea malo o bueno, sino porque el Congreso sigue siendo el verdadero cuello de botella”, explica un operador de bonos.
La oportunidad, en cambio, radica en que Santilli traiga una comunicación más clara y menos confrontativa hacia los gobernadores y los sectores productivos. “Adorni era muy efectivo para hablarle al votante duro. Santilli puede ser más efectivo para hablarle al mercado y al sector privado. Eso, en un año electoral, tiene valor”, cierra un banquero de inversión.
En síntesis, el mercado no espera una revolución por el cambio de nombres. Espera continuidad en lo sustancial y, si es posible, una mejora marginal en la calidad del relato. En una Argentina donde los precios de los activos dependen tanto de la percepción como de los fundamentals, ese margen puede ser suficiente para mover el amperímetro en el corto plazo.
La pregunta que vale la pena hacerse no es si Santilli cambiará el rumbo, sino si logrará transmitir que el rumbo actual no se negocia. De esa respuesta dependerá buena parte del comportamiento del dólar, los bonos y la bolsa en las próximas semanas.