Economía

Inflación de EEUU en 3,4% anual: qué puede hacer la Fed ahora

El IPC norteamericano de julio se ubicó exactamente en línea con las expectativas del mercado. Tras el dato de empleo de la semana pasada que enfrió las chances de recorte inminente, Wall Street reaccionó con alivio. Analizamos el margen de acción de la Reserva Federal.

Publicado el 12 de agosto de 2026, 10:55 hs

Dólar, tasas e inflación: el mercado apuesta a la calma con riesgos hacia la segunda mitad

La inflación de Estados Unidos se ubicó en 3,4% interanual en julio de 2026, exactamente el dato que esperaban los analistas. El dato mensual fue de 0,2%, también en línea con el consenso. Después de un dato de empleo más fuerte de lo esperado que hizo dudar al mercado sobre la posibilidad de un recorte de tasas en septiembre, la lectura de hoy devuelve algo de oxígeno a las expectativas de alivio monetario.

Vale separar dos cosas. Por un lado, el dato general confirma que el proceso desinflacionario sigue su curso, aunque a un ritmo más lento que en 2024 y 2025. Por otro, el núcleo (core CPI) volvió a mostrar resiliencia: subió 0,3% en el mes y 3,9% interanual. Es el componente que más preocupa a la Reserva Federal porque anticipa mejor la dinámica futura.

La reacción inicial de Wall Street fue positiva. Los futuros de los índices subieron levemente y los rendimientos de los Treasuries bajaron unos pocos puntos básicos. Los inversores interpretan que la Fed tiene ahora un poco más de margen para no tener que subir tasas, una posibilidad que había empezado a cotizarse tras el fuerte dato de nóminas no agrícolas de la semana pasada.

¿Qué puede hacer la Fed? La respuesta depende de a qué horizonte mire. En su reunión de septiembre, el consenso de mercado ya descuenta solo un 60% de probabilidad de un recorte de 25 puntos básicos, frente al 85% que se cotizaba hace diez días. Jerome Powell y sus colegas tienen ahora datos mixtos: inflación que no termina de ceder del todo y un mercado laboral que, si bien se enfría, no muestra señales claras de deterioro abrupto.

Una mirada comparada ayuda. En el ciclo de 2018-2019 la Fed también enfrentó una inflación “pegajosa” en torno al 2,5-3% mientras el empleo se mantenía sólido. En ese caso optó por una pausa prolongada antes de comenzar a bajar. Hoy el contexto es distinto: la deuda pública es mucho más alta y la curva de rendimientos ya muestra una fuerte inversión. Subir tasas sería una decisión extraordinaria y probablemente innecesaria; mantenerlas altas por más tiempo parece la opción base.

Lo importante no es tanto el dato puntual de hoy sino la trayectoria que muestre el núcleo en los próximos dos meses. Si el core CPI sigue imprimiendo 0,3% mensual, la Fed tendrá que reconocer que el último tramo del camino hacia el 2% será más largo y costoso de lo imaginado. Eso implicaría tasas más altas por más tiempo, con el consecuente impacto sobre el dólar, los mercados emergentes y, por supuesto, Argentina.

Antes de sacar conclusiones definitivas conviene esperar los próximos datos de PCE —la medida preferida por la Fed— y, sobre todo, las minutas de la última reunión. Por ahora, el mensaje central es que la desinflación no está muerta, pero tampoco está ganada. Y en un año electoral, eso es más relevante que cualquier reacción de 24 horas en Wall Street.

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