Cómo Franco Valente crece 20% en medio de la crisis textil argentina
Mientras el sector enfrenta cierres y suspensiones, la marca de toallas invirtió u$s 3 millones años atrás y hoy gana participación de mercado con foco en calidad y eficiencia. Su capacidad ociosa la deja preparada para la recuperación.
La industria textil argentina atraviesa uno de sus peores momentos en años. Cierres de plantas, suspensiones de personal y concursos preventivos se multiplicaron en los últimos meses, en un contexto de consumo debilitado y fuerte ingreso de importaciones más baratas. En ese escenario, Franco Valente transita una trayectoria opuesta: este año crece alrededor de 20% en ventas y gana participación de mercado.
La clave no fue una reacción improvisada ante la coyuntura actual. El proceso comenzó cuatro o cinco años atrás, cuando los dueños de Rizo SA —la empresa que fabrica la marca— viajaron a Turquía e Italia para estudiar tecnologías de vanguardia. Decidieron entonces realizar una inversión cercana a los 3 millones de dólares para modernizar por completo sus plantas en San Martín.
Esa decisión multiplicó la capacidad productiva de 30.000 kilos mensuales de toallas a un máximo de 200.000 kilos. El salto dejó a la compañía con una estructura mucho más grande justo cuando el mercado empezó a deteriorarse. Sin embargo, según Marcelo Olivero, director industrial de Rizo SA, esa mayor escala terminó convirtiéndose en una ventaja competitiva.
“Las inversiones fuertes se hicieron cuatro o cinco años atrás. Después empezaron la crisis y la apertura de la importación”, explicó Olivero. El ingreso de productos importados presionó precios, especialmente en el segmento masivo que se vende con fuerza en plataformas online. Franco Valente sintió el impacto inicial, pero logró revertir la tendencia.
La empresa atribuye parte de la recuperación a una diferenciación clara por calidad. Mientras los importadores suelen atacar el producto de rotación rápida y menor valor, la propuesta de Franco Valente se sostiene en atributos como mayor absorción, suavidad y durabilidad. Eso protegió relativamente su segmento y le permitió ganar terreno.
De todos modos, la apertura obligó a ajustes duros. La compañía redujo márgenes para no trasladar a precios todos los aumentos de costos, revisó compras, ganó eficiencia y profundizó la automatización. “No nos va bárbaro”, resumió Olivero, pero agregó: “Tenemos las herramientas para competir en un entorno hostil”.
Este desempeño contrasta con el resto del sector. En los últimos meses se multiplicaron los casos de empresas que redujeron producción o ingresaron en concurso preventivo. Franco Valente, en cambio, avanza con una estrategia comercial más agresiva en el interior del país, donde detecta menor oferta competitiva que en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Hoy la empresa cuenta con 832 clientes activos en todo el país y abastece a distribuidores, comercios, hoteles y empresas. Mantiene dos plantas en San Martín y un centro de distribución en Barracas. Todavía está lejos de utilizar toda la capacidad instalada tras la modernización. Ese margen ocioso es, precisamente, parte de la apuesta de largo plazo.
“Estamos ganando participación en el mercado. Creo que cuando esto se estabilice más, la empresa va a explotar. Estamos preparados”, afirmó Olivero. En un sector donde muchos luchan por sobrevivir, Franco Valente ya tiene la estructura para crecer fuerte cuando el consumo se recupere, sin necesidad de nuevas inversiones de magnitud.
Fuente: El Cronista