Milei se pone al frente de la negociación por las reformas clave en el Congreso
El Presidente reunió a su Gabinete y encabezará las conversaciones con bloques opositores antes de la sesión del miércoles en Diputados, donde se buscará avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, la ampliación de Inocencia Fiscal y la adhesión al PCT.
El presidente Javier Milei retomó los encuentros formales con su Gabinete este lunes, en un movimiento que busca centralizar el impulso de la agenda legislativa en sus manos de cara a una semana clave en el Congreso.
Según fuentes de la Casa Rosada, la reunión sirvió para alinear posiciones de cara a la sesión del miércoles en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo intentará avanzar con tres iniciativas de alto impacto económico: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la ampliación del régimen de Inocencia Fiscal y la adhesión al Procedimiento de Cooperación Tributaria (PCT) del G20.
Este martes, Milei presidirá además una reunión con jefes de bloques y legisladores clave en la Casa Rosada, buscando construir los consensos necesarios en una Cámara donde La Libertad Avanza no cuenta con mayoría propia. El gesto marca un cambio de estrategia: el Presidente, que suele delegar las negociaciones en sus ministros, decide ahora ponerse al frente para evitar que las conversaciones se diluyan en disputas internas o dilaciones opositoras.
La reforma de la Carta Orgánica del BCRA es, sin dudas, el punto más sensible. El proyecto busca reforzar la autonomía del instituto emisor y limitar su capacidad de financiar al Tesoro, en línea con el discurso antiinflacionario que Milei ha mantenido desde la campaña. Quienes han estudiado experiencias comparadas —como la reforma del Bundesbank en los noventa o la evolución del Banco de México— saben que estos cambios institucionales rara vez son neutros: modifican el equilibrio de poder entre política monetaria y fiscal y suelen generar resistencias tanto en el oficialismo como en la oposición.
La ampliación del régimen de Inocencia Fiscal, por su parte, apunta a regularizar situaciones impositivas pendientes y atraer capitales que hoy permanecen en el exterior. En un contexto donde Argentina sigue siendo tomadora de flujos internacionales, este tipo de medidas puede actuar como lubricante para la entrada de divisas, aunque su efectividad dependerá del diseño final y de la credibilidad que genere el resto del programa económico.
La adhesión al PCT, en tanto, forma parte de la agenda de transparencia fiscal impulsada por la OCDE y el G20. Aunque parece un tecnicismo, tiene implicancias concretas en materia de intercambio automático de información tributaria, algo que afecta tanto a grandes contribuyentes como a la propia capacidad del Estado argentino de negociar en foros internacionales.
Desde una perspectiva comparada, el momento recuerda otros intentos de reforma estructural en países emergentes bajo presión fiscal. Como señaló Dani Rodrik en su análisis de la paradoja de la globalización, las reformas institucionales que parecen técnicas terminan siendo profundamente políticas: redistribuyen poder entre actores y solo prosperan cuando se construyen coaliciones mínimas viables. Milei parece haber llegado a la misma conclusión y por eso decidió dejar la gestión de esas coaliciones en sus propias manos.
El timing no es casual. La administración busca mostrar avances concretos antes de las próximas revisiones técnicas con el FMI, donde la credibilidad de las reformas legales suele pesar más que las promesas de ajuste. En Washington, los funcionarios del organismo han repetido en los últimos meses que los programas con Argentina necesitan anclajes institucionales más duraderos que los meros compromisos fiscales trimestrales.
La estrategia de Milei también responde a las dificultades que ha tenido el oficialismo para negociar en bloque. En las últimas semanas, algunos ministros y secretarios habían llevado adelante conversaciones paralelas que generaron ruido y contradicciones públicas. Al retomar el control directo, el Presidente busca eliminar esa fragmentación.
Queda por ver si esta centralización logra destrabar los votos necesarios. La oposición dialoguista ha mostrado disposición a acompañar algunas de estas iniciativas, pero con modificaciones sustantivas. El oficialismo deberá decidir hasta dónde está dispuesto a ceder para obtener media sanción esta semana.
Lo que está en juego no es solo la aprobación de tres proyectos específicos, sino la capacidad del gobierno de demostrar que puede construir mayorías sobre su agenda económica central. En un país donde las reformas institucionales suelen diluirse en el camino, el resultado de esta semana será un test relevante sobre la viabilidad política del programa de Milei para el segundo semestre de 2026.
Fuente: El Cronista