De cuánto es la fortuna de Neymar y cómo se convirtió en uno de los futbolistas más ricos del mundo
Con transferencias récord, salarios millonarios y contratos comerciales millonarios, Neymar Jr. armó un patrimonio que lo ubica entre los deportistas más ricos del planeta. Repasamos cómo lo logró.
La fortuna de Neymar Jr. se estima actualmente en torno a los US$ 200 millones, según la mayoría de las listas especializadas que siguen la evolución patrimonial de deportistas de élite. Ese número lo coloca como uno de los futbolistas más ricos de la historia, solo por detrás de figuras como Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y David Beckham en su pico.
¿Cómo llegó hasta allí? La combinación de tres factores que pocos jugadores logran alinear con tanta precisión: transferencias récord, salarios estratosféricos y un portafolio comercial agresivo y diversificado. A diferencia de muchos cracks que dependen casi exclusivamente del sueldo, el brasileño entendió temprano que el verdadero dinero estaba en la marca personal.
El salto económico que marcó todo
Su traspaso del Santos al Barcelona en 2013 por 57 millones de euros ya fue un aviso. Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 2017, cuando el Paris Saint-Germain pagó la cláusula de rescisión más alta de la historia del fútbol: 222 millones de euros. Ese movimiento no solo lo convirtió en el jugador más caro del mundo, sino que disparó su salario a niveles inéditos: cerca de 3 millones de euros mensuales netos solo por jugar, más bonos por objetivos y publicidad interna del club.
En Arabia Saudita, donde juega desde 2023 para el Al-Hilal, su contrato anual supera los 100 millones de euros brutos. Esas cifras, sumadas a lo acumulado en Europa, forman la base de su patrimonio líquido y de sus inversiones.
El negocio fuera de la cancha
Neymar no solo gana con la pelota. Su imagen genera ingresos constantes a través de acuerdos con marcas globales. Nike le paga decenas de millones al año por ser uno de sus embajadores principales; también tiene contratos de largo plazo con Red Bull, Gillette, McDonald’s y varias firmas de lujo. Se estima que sus ingresos off-field superan con holgura a los que percibe dentro del campo.
Además, invirtió en startups, bienes raíces en Brasil y Europa, y participa en fondos de venture capital que apuestan a marcas deportivas y de entretenimiento. Su agencia de representación, NR Sports, maneja también parte de su imagen y genera comisiones adicionales.
El costo de mantener el tren de vida
Mantener una fortuna de esa magnitud tiene sus desafíos. Neymar es conocido por un estilo de vida ostentoso: jets privados, fiestas, autos de colección y una mansión en Brasil que vale varios millones. Los medios brasileños y franceses han reportado en varias ocasiones demandas por deudas impagas o inversiones que no cerraron como se esperaba. Sin embargo, hasta ahora el flujo de ingresos ha sido lo suficientemente robusto como para absorber esos golpes.
Su carrera también tuvo un costo deportivo. Las lesiones recurrentes redujeron su rendimiento en los últimos años y, con ello, parte de su valor de mercado. Aun así, la marca Neymar sigue siendo una de las más potentes del fútbol mundial, especialmente en América Latina y Asia.
Comparación con sus pares
Mientras Messi y Ronaldo construyeron fortunas similares a través de una combinación de longevidad, récords y patrocinios, Neymar lo hizo en menos tiempo pero con mayor exposición mediática. Su capacidad para generar contenido en redes sociales (más de 200 millones de seguidores combinados) es un activo que pocos deportistas igualan. Eso se traduce directamente en valor para las marcas.
Según Forbes, en su mejor año (2018) Neymar generó más de 90 millones de dólares entre salario y sponsors. Aunque las lesiones lo bajaron del top 10 de la lista en los últimos ciclos, su patrimonio neto sigue creciendo gracias a contratos ya firmados y a inversiones que maduran con el tiempo.
La historia de Neymar es, en buena medida, la historia de cómo el fútbol moderno dejó de ser solo un deporte para convertirse en un negocio global de entretenimiento. Y él, con apenas 32 años, todavía tiene tiempo de seguir agrandando ese número que lo ubica entre los más ricos de su generación.