Desde julio, ARCA obliga a nuevos sujetos a facturar: profesionales esperan prórroga
La Resolución General de ARCA amplía el universo de obligados a emitir facturas electrónicas con el objetivo de simplificar las declaraciones juradas. Profesionales independientes y monotributistas de ciertos rubros aguardan una prórroga ante la cercanía del deadline.
Desde julio de este año, la Administración de Rentas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (ARCA) comenzará a exigir facturación electrónica a un grupo más amplio de contribuyentes. La medida, formalizada a través de una Resolución General, busca modernizar el régimen de facturación y, de paso, facilitar la confección automática de las declaraciones juradas de Ingresos Brutos.
La novedad afecta principalmente a profesionales independientes, consultores y prestadores de servicios que hasta ahora operaban con regímenes simplificados o directamente sin obligación de emitir comprobantes electrónicos. Según la resolución, el objetivo es reducir la brecha de información y agilizar los cruces de datos que realiza el fisco porteño.
¿Quiénes quedan alcanzados?
La ampliación incluye a monotributistas de categorías más altas en rubros como servicios profesionales, marketing digital, diseño, coaching y consultoría. También alcanza a algunos responsables inscriptos que venían usando facturas manuales o preimpresas. La idea central es que todos los comprobantes queden registrados en el sistema de facturación online de ARCA, lo que permitiría precargar gran parte de la información en las DJ mensuales.
Desde el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas y otras entidades profesionales ya se manifestaron inquietudes. “Muchos colegas no tienen todavía integrada la facturación electrónica en sus flujos de trabajo. Implementar esto de un día para el otro genera costos operativos y de tiempo que no todos pueden absorber rápidamente”, señaló un contador consultado por FortunaWeb.
La espera por una prórroga
Aunque la resolución no contempla excepciones formales hasta el momento, en la City y entre los estudios contables circula la expectativa de que ARCA conceda una prórroga similar a las que otorgó en años anteriores. Fuentes cercanas al organismo indicaron que se está evaluando extender el plazo al menos hasta septiembre u octubre para permitir una transición más ordenada.
“La intención es buena: simplificar la vida del contribuyente y reducir la carga administrativa. Pero la ejecución importa. Si no hay acompañamiento tecnológico y capacitación, lo que se gana en declaración jurada automática se pierde en multas y errores de facturación”, explicó un especialista en tributación local.
Impacto en el inversor y el profesional independiente
Para quien factura como profesional y además invierte sus excedentes, esta obligación no es menor. Una correcta facturación electrónica no solo evita sanciones: también permite mantener al día los registros que luego sirven para acreditar gastos deducibles o para calcular correctamente el impuesto a las Ganancias y Bienes Personales.
Además, en un contexto donde muchos profesionales optan por cobrar en dólares o mediante cripto, la trazabilidad que exige ARCA obliga a repensar cómo se documentan esos ingresos. Quienes trabajan con clientes del exterior ya están acostumbrados a declarar bajo el régimen de “servicios al exterior”, pero ahora la mecánica de emisión del comprobante se vuelve más rígida.
Recomendaciones prácticas
Si estás entre los alcanzados, conviene:
- Verificar en el portal de ARCA tu categoría y fecha exacta de incorporación.
- Probar el sistema de facturación online antes de julio para detectar posibles cuellos de botella.
- Evaluar la contratación de un servicio de facturación integrado (hay varias fintech locales que ofrecen planes accesibles para monotributistas).
- Consultar con tu contador de confianza antes de que venza el plazo, especialmente si tenés actividad mixta (local e internacional).
La simplificación de las declaraciones juradas es un objetivo compartido por contribuyentes y fisco. Pero, como siempre ocurre en Argentina, el éxito de estas reformas depende menos de la norma escrita y más de cómo se implementa en la práctica. Los profesionales esperan que ARCA escuche esos reclamos y otorgue un plazo razonable de adaptación. Mientras tanto, la cuenta regresiva ya empezó.