Economía

Dólar blue en máximos del año: por qué no afloja la presión de cambio de mes

La divisa informal se mantiene firme por encima del dólar minorista y amplía la brecha con el oficial mayorista. Meses de menor oferta de divisas y señales de intervención explican la persistencia de la demanda.

Publicado el 7 de julio de 2026, 13:50 hs

Billetes de dólares azules apilados con cotización en pantalla digital
Ámbito Financiero — Finanzas

El dólar blue cerró la semana operando por encima del dólar minorista y consolidando sus máximos del año, en un contexto donde la menor oferta de divisas típica del cambio de mes sigue alimentando la presión compradora.

Según los operadores de las cuevas del microcentro porteño, la divisa informal se mantuvo este viernes en torno a los $1.280 para la compra y $1.310 para la venta, niveles que no se veían desde principios de año. La brecha con el dólar mayorista oficial superó el 45%, mientras que respecto al minorista la diferencia ya ronda el 25%.

Esta dinámica no es nueva en los últimos ciclos, pero sí muestra una resistencia mayor de lo esperado. En general, la entrada de liquidación de la cosecha gruesa solía generar un alivio temporario en el blue. Sin embargo, la sequía del ciclo anterior y la lentitud con la que se está moviendo la cosecha 2025/26 están limitando esa oferta estacional.

Desde las mesas de cambio observan que la demanda se concentra en dos perfiles: pequeños ahorristas que buscan cobertura ante la incertidumbre fiscal de los próximos meses y empresas que necesitan dólares para importaciones no autorizadas por el esquema oficial de acceso al MULC. Ambas presiones se acentúan cuando se acerca el pago de impuestos y sueldos, momentos en los que la demanda de pesos se reduce y la preferencia por la divisa se acentúa.

El Banco Central, por su parte, viene interviniendo en el mercado de cambios con mayor intensidad que en meses anteriores. Fuentes del equipo económico admiten en off the record que se busca moderar las expectativas de devaluación, especialmente después de que el propio ministro de Economía descartara públicamente un salto discreto del tipo de cambio oficial.

Sin embargo, la intervención tiene un costo: las reservas netas siguen en terreno negativo y cada dólar que se vende en el mercado oficial es un dólar que no queda para acumular. Esa tensión entre estabilizar las expectativas y preservar reservas es la que explica, en buena medida, por qué el blue no cede.

Mirado en perspectiva comparada, el comportamiento actual del dólar paralelo argentino recuerda lo que se vio en Turquía entre 2018 y 2020, cuando la lira enfrentaba una combinación de alta inflación, reservas bajas y controles de capital. En aquel caso, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el informal llegó a superar el 50% antes de que Ankara decidiera ajustar la política cambiaria.

En el caso argentino, el Gobierno apuesta a que la baja de la inflación mensual —que ya se ubica por debajo del 4% en términos desestacionalizados— termine por erosionar la demanda de cobertura en dólares. Pero los operadores del blue no parecen estar convencidos todavía: la memoria reciente de los saltos cambiarios de 2022 y 2023 sigue muy presente.

Otro factor que alimenta la firmeza del blue es la brecha misma con el dólar MEP y CCL. Mientras el contado con liquidación se mantiene relativamente más calmo gracias a la intervención en bonos, el blue —que es un mercado casi exclusivamente de efectivo— responde más directamente a la oferta y demanda física de billetes. Esa diferencia de mecanismos genera distorsiones que, lejos de corregirse, se están ampliando.

Para los inversores que operan en el exterior, la persistencia del blue en máximos del año envía una señal clara: la confianza en la sostenibilidad del actual esquema cambiario sin ajustes mayores sigue siendo frágil. Aunque el riesgo país ha bajado de manera significativa desde diciembre de 2023, el mercado informal de cambios sigue actuando como un termómetro más sensible que los bonos.

Hacia adelante, todo dependerá de cómo evolucione la liquidación de la cosecha y, sobre todo, de si el Central logra reconstruir reservas netas positivas antes de que llegue el momento de discutir un nuevo acuerdo con el FMI. Mientras tanto, el blue se mantiene como el dólar que mejor refleja las tensiones reales de la economía argentina en este tramo del año.

La pregunta que vale la pena hacerse es si esta firmeza es solo un fenómeno estacional de fin de mes o si estamos ante el inicio de una nueva fase de mayor presión sobre las brechas. Por ahora, las mesas de cambio apuestan a lo segundo.

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