Economía

Dólar blue recalentado: por qué sube y qué esperan los analistas para los próximos meses

Publicado el 01/07/2026 19:10 hs

Billetes de dólar estadounidense apilados con cotizaciones en pantalla digital
iProfesional — Finanzas

La cotización del dólar informal acumula fuertes alzas en los últimos días. Economistas de la City explican las razones detrás del movimiento y anticipan el rango esperado para fin de año.

La cotización del dólar blue volvió a mostrar fuerza en las últimas ruedas. Tras tocar mínimos relativos en abril, el billete informal acumuló subas de casi 8% en lo que va de junio y ya opera por encima de los $1.380. En la City porteña coinciden en que el movimiento no es casual y responde a una combinación de factores estacionales, políticos y de expectativas cambiarias.

Vale separar dos cosas. Por un lado, la demanda estacional de divisas: en junio suele haber un pico de compras de dólares para pagar vacaciones, gastos en el exterior y coberturas de fin de semestre. Por el otro, la percepción de que el crawling peg del 2% mensual quedó algo rezagado respecto de la inflación núcleo, que en mayo volvió a acelerarse levemente. Eso genera un deslizamiento real que, aunque modesto, alimenta la idea de que el tipo de cambio oficial está perdiendo competitividad.

"El blue sube porque el mercado empieza a descontar que, después de las elecciones de medio término, el Gobierno podría tener menos margen para mantener la brecha tan comprimida", explica un analista de un banco local que prefiere no ser citado. Según su visión, la brecha entre el dólar oficial y el blue, que había bajado hasta 35%, ya volvió a trepar por encima del 45%. Ese nivel no es crítico, pero sí es suficiente para reactivar la demanda de cobertura.

Desde el sector público destacan que las reservas netas del Banco Central mejoraron levemente en las últimas semanas gracias a la liquidación del agro y a los desembolsos del FMI. Sin embargo, los privados remarcan que esa mejora es frágil: las reservas brutas siguen en torno a los USD 32.000 millones y el BCRA sigue interviniendo en el MULC casi todos los días para contener la cotización.

¿Qué anticipan los analistas para los próximos meses?

El consenso de los consultores relevados por FortunaWeb apunta a que el dólar blue terminaría el tercer trimestre entre $1.450 y $1.520. Para fin de año, las proyecciones se ubican en un rango de $1.650-$1.850, dependiendo del escenario electoral y de cómo evolucione la inflación mensual.

Un informe reciente de la consultora Equilibra sostiene que, si el Gobierno logra mantener la inflación por debajo del 4% promedio en el segundo semestre, la brecha podría cerrarse nuevamente hacia fin de año. En cambio, si la inflación núcleo se estabiliza por encima del 5%, el blue podría perforar los $2.000 antes de diciembre.

"El principal driver no es tanto la política monetaria como la expectativa sobre la sostenibilidad fiscal post-elecciones", dice un ex funcionario de la secretaría de Finanzas. Según su lectura, el mercado ya está mirando el 2026 y descuenta que cualquier relajamiento del ajuste fiscal se traduciría en mayor emisión y, por ende, mayor presión sobre el tipo de cambio.

Desde el punto de vista técnico, los analistas observan que el dólar blue rompió al alza una línea de tendencia bajista de varias semanas. Mientras se mantenga por encima de los $1.370, la tendencia alcista se mantiene. Un retroceso por debajo de ese nivel sería la primera señal de toma de ganancias.

El dilema del BCRA

El Banco Central enfrenta un trade-off conocido. Si acelera el crawling peg para evitar que el blue se descontrole, pierde ancla inflacionaria y corre el riesgo de que la inflación vuelva a acelerarse. Si lo mantiene en 2%, la brecha se amplía y la demanda de dólares paralelos crece. Hasta ahora, la autoridad monetaria optó por la segunda opción, complementada con ventas de reservas en el mercado de futuros y mayor control sobre las importaciones.

Antes de sacar conclusiones apresuradas, conviene recordar que en 2023 el dólar blue llegó a operar por encima de los $1.100 en octubre y luego cerró el año cerca de los $950 gracias a la devaluación post-elecciones. La historia muestra que estos movimientos de fin de ciclo suelen ser volátiles y no siempre anticipan una crisis cambiaria estructural.

Lo importante acá no es tanto el nivel puntual del blue, sino si el Gobierno logra reconstruir credibilidad fiscal y monetaria suficiente como para que la brecha vuelva a comprimirse sin necesidad de un salto discreto del tipo de cambio oficial. Por ahora, los números sugieren que ese objetivo sigue siendo una tarea pendiente.

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