Dólar: qué espera la City para el segundo semestre tras el plan financiero de Caputo
El Ministerio de Economía presentó un esquema de financiamiento para cubrir vencimientos de 2026 y parte de 2027. Economistas de la City anticipan mayor volatilidad cambiaria en la segunda mitad del año.
El Ministerio de Economía que lidera Luis Caputo presentó esta semana un plan financiero que busca cubrir los vencimientos de deuda soberana de 2026 y una porción relevante de los de 2027. El objetivo declarado es reforzar la confianza de los inversores y reducir la presión sobre las reservas del Banco Central.
Desde la City, la reacción inicial fue moderadamente positiva, aunque con reservas. El esquema permite estirar el perfil de vencimientos sin depender exclusivamente de una colocación masiva en el mercado local. Sin embargo, varios analistas coinciden en que este movimiento, lejos de estabilizar el tipo de cambio, podría abrir la puerta a una mayor flexibilidad cambiaria en la segunda mitad del año.
"El plan financiero es una buena noticia en términos de rollover, pero no resuelve el problema de fondo de la restricción externa", señala un informe de un banco local. Según sus cálculos, el stock de deuda en pesos que madura en 2026 supera los $45 billones, y el esquema propuesto cubre alrededor del 65% de ese total con instrumentos de mayor duración.
Mayor movimiento del tipo de cambio
La mayoría de los economistas consultados espera que el crawling peg actual —que hoy ronda el 1% mensual— se mantenga hasta las elecciones de medio término o hasta que se observe una recomposición más sólida de reservas. Pero a partir de julio o agosto, el escenario más probable es un deslizamiento algo más acelerado del tipo de cambio oficial.
"El BCRA va a tener que dejar correr un poco más el dólar para evitar que el atraso cambiario se profundice y para generar incentivos a la liquidación de exportaciones", explica un analista de un fondo de inversión que opera en la City. Según sus proyecciones, el dólar mayorista podría terminar el año entre $1.450 y $1.550, lo que implicaría un crawling peg promedio de entre 2% y 2,5% mensual en el segundo semestre.
Esta expectativa se alinea con lo que ya muestran los futuros del dólar en el mercado de Rofex. Los contratos para diciembre cotizan con una devaluación implícita superior al 30% anualizada desde los niveles actuales, aunque con una brecha que se ha reducido en las últimas semanas tras el anuncio del plan financiero.
El rol de las reservas y el cepo
Un punto clave que mencionan los operadores es el nivel de reservas netas. Aunque las reservas brutas han mejorado, las netas siguen en terreno negativo si se descuentan los swaps con China y otras obligaciones. El plan financiero busca generar un colchón que permita al Gobierno enfrentar los pagos de 2026 sin necesidad de recurrir a una devaluación brusca.
Sin embargo, varios economistas advierten que mantener el cepo cambiario durante todo el segundo semestre podría generar distorsiones crecientes. "El éxito del plan depende de que el mercado crea que el tipo de cambio será competitivo a fin de año", apunta un ex funcionario del BCRA. Si esa expectativa no se consolida, el carry trade en pesos podría revertirse rápidamente.
Comparación con experiencias previas
No es la primera vez que un ministro de Economía argentino intenta estirar el perfil de deuda para ganar tiempo. En 2016, el equipo de Alfonso Prat-Gay había logrado un reperfilamiento similar, aunque en un contexto de mayor acceso al crédito internacional. La diferencia hoy es que la Argentina sigue sin poder emitir deuda en dólares en los mercados globales.
El plan de Caputo se acerca más, en términos conceptuales, a la estrategia que siguió Domingo Cavallo en 2001 con el Megacanje, aunque sin la magnitud de aquel. La lección de aquella experiencia —y de otras posteriores— es que los reperfilamientos solo postergan el ajuste si no vienen acompañados de una corrección fiscal creíble y una recomposición de reservas.
Escenarios para el segundo semestre
En la City se manejan tres escenarios principales:
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Escenario base (60% de probabilidad según sondeos informales): crawling peg que pasa de 1% a 2% mensual desde julio, con intervenciones del BCRA para evitar saltos bruscos. Dólar mayorista cerrando el año cerca de $1.520.
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Escenario optimista: si la liquidación de la cosecha gruesa supera las expectativas y entran dólares adicionales por el blanqueo, el BCRA podría acumular reservas suficientes como para mantener el crawling peg actual por más tiempo. En este caso, el dólar terminaría el año por debajo de $1.400.
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Escenario de estrés: si la confianza se evapora y el mercado exige tasas más altas para renovar la deuda en pesos, el Gobierno podría verse obligado a convalidar una devaluación más fuerte. Ese escenario, aunque menos probable hoy, no está descartado.
Lo que parece claro es que el segundo semestre no será de quietud cambiaria. El plan financiero de Caputo compra tiempo, pero el mercado ya está empezando a descontar que ese tiempo se usará para permitir un mayor movimiento del tipo de cambio. La pregunta que queda abierta es si ese ajuste será gradual o si, ante alguna sorpresa negativa, terminará siendo más abrupto de lo que hoy imagina la mayoría.