Economía

Economía colocó otros u$s100 millones en Bonar 2028 y completó el cupo para el pago a bonistas

Publicado el 29/06/2026 22:45 hs

Billetes de dólares y bonos soberanos sobre una mesa de trading financiera
Ámbito Financiero — Finanzas

Con una nueva licitación que repitió la tasa efectiva anual del 7,83%, el Gobierno alcanzó los u$s2.000 millones previstos para el vencimiento de julio. El resultado confirma la capacidad de acceso al mercado voluntario en condiciones manejables.

El Ministerio de Economía colocó este miércoles otros u$s100 millones del Bonar 2028, completando el cupo de u$s2.000 millones que se había fijado como meta para cubrir el pago a bonistas previsto para julio.

La operación se realizó al mismo rendimiento que la licitación anterior: una tasa efectiva anual del 7,83%. Con este segundo tramo, el Gobierno cerró la colocación total en el monto objetivo, lo que representa un alivio concreto en la gestión de vencimientos de deuda en moneda extranjera.

Este resultado se produce en un contexto donde el Tesoro busca mantener acceso al mercado voluntario de deuda, aún en un entorno de tasas internacionales elevadas y con la mirada puesta en el próximo acuerdo con el FMI. La colocación no solo cubre parte del servicio de deuda de julio, sino que también envía una señal de que los inversores siguen dispuestos a tomar riesgo argentino a precios que, si bien no son baratos, resultan sostenibles en el corto plazo.

Desde la perspectiva comparada, la tasa del 7,83% se ubica en línea con lo que han pagado otros emergentes de calificación similar en las últimas semanas. No es un costo prohibitivo, pero tampoco refleja un retorno de confianza plena. Quien haya seguido la trayectoria de los bonos argentinos desde la reestructuración de 2020 reconocerá que este nivel de tasas es consistente con un riesgo país que oscila entre 1.200 y 1.500 puntos básicos.

El Bonar 2028, que madura en 2028, se ha convertido en uno de los instrumentos favoritos del Tesoro para este tipo de operaciones de prefinanciamiento. Su perfil de vencimiento relativamente corto lo hace atractivo para inversores que buscan exposición sin comprometerse más allá del horizonte electoral de 2027. La demanda se concentró, como es habitual, en fondos locales y algunos jugadores internacionales con mandatos de carry trade.

Con los u$s2.000 millones ya asegurados, el foco se traslada ahora a los próximos vencimientos. Según estimaciones del equipo económico, el calendario de julio queda prácticamente cubierto, lo que reduce la presión sobre las reservas del Banco Central. Sin embargo, la sostenibilidad de este esquema dependerá de que el mercado siga abriendo la ventanilla en los meses siguientes y de que el FMI mantenga su respaldo al programa.

Desde una lente histórica, Argentina ha tenido episodios en los que logró colocar deuda a tasas parecidas solo para enfrentar sudden stops pocos trimestres después. La lección de 2018 sigue vigente: el acceso al mercado voluntario es necesario pero no suficiente si no viene acompañado de un ajuste fiscal creíble y una acumulación sostenida de reservas.

Para el inversor local, este tipo de colocaciones del Tesoro suele ser interpretada como una oportunidad de carry en pesos a través de los instrumentos sintéticos. Sin embargo, la volatilidad cambiaria sigue siendo el principal riesgo. Quienes entraron en la primera licitación del Bonar 2028 obtuvieron una tasa efectiva similar; el segundo tramo confirma que el precio no se movió significativamente, lo que habla de una demanda estable pero no exuberante.

El desafío para el Gobierno ahora es mantener esta dinámica sin que el costo de financiamiento se dispare. Con la tasa de la Fed todavía en territorio restrictivo y con elecciones de medio término en Estados Unidos a la vista, el ciclo de capital hacia emergentes seguirá siendo volátil. En ese contexto, completar el cupo de u$s2.000 millones a una tasa fija del 7,83% puede leerse como un éxito táctico, aunque no resuelva los problemas estructurales de la deuda argentina.

El próximo test será ver si el Tesoro logra repetir operaciones similares en agosto y septiembre, o si la ventana se cierra ante cualquier sobresalto externo. Por ahora, el marcador indica que el objetivo de julio está cumplido.

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