Fuerte caída en ventas de autos 0km: patentamientos se desplomaron hasta 30% en junio
El mercado automotor argentino frena en seco tras el boom de 2025. Las marcas tradicionales acusan el golpe mientras las chinas siguen ganando terreno, en un contexto de menor poder de compra y tasas altas.
El mercado de autos 0km en Argentina muestra signos claros de agotamiento. Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA), los patentamientos de junio cayeron hasta un 30% interanual en algunos segmentos, cortando de raíz el fuerte impulso que había mostrado durante todo 2025.
Tras un año de crecimiento sostenido impulsado por la estabilización macro y el acceso al crédito, el sector automotor enfrenta ahora una combinación de menor poder adquisitivo de las familias, tasas de interés aún elevadas y una oferta que comienza a saturar la demanda postergada. El resultado es una desaceleración más brusca de lo esperado por las propias terminales.
Las marcas tradicionales —Volkswagen, Toyota, Renault y Ford entre las principales— son las que más resienten el impacto. Sus volúmenes cayeron en promedio 25% respecto a junio de 2025, según fuentes del sector. En cambio, las marcas chinas continúan ganando participación de mercado, aunque a un ritmo más moderado que en trimestres anteriores. Chery, BYD y Great Wall lograron contener mejor la caída y en algunos casos incluso crecieron levemente en segmentos de SUVs y pick-ups.
Este viraje no es solo coyuntural. Refleja un cambio estructural en la preferencia del consumidor argentino: mayor sensibilidad al precio, disposición a probar tecnologías alternativas (híbridos y eléctricos de bajo costo) y menor apego a las marcas históricas. Las chinas llegaron con financiamiento agresivo, garantías extendidas y precios entre 15% y 25% más competitivos en varios modelos equivalentes.
Desde una perspectiva comparada, el caso argentino no es aislado. En Brasil, el principal mercado de la región, las ventas también muestran signos de fatiga luego del rebote post-pandemia, aunque allí el ajuste fue más gradual. En Turquía, otro mercado emergente con alta inflación y volatilidad cambiaria, las ventas de autos cayeron más de 40% en 2024 antes de estabilizarse. La lección es que los booms automotores en economías inestables suelen ser cortos e intensos.
En el plano local, el enfriamiento llega en un momento delicado para la industria. La producción en las plantas de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe ya muestra una reducción de turnos en varias terminales. El empleo en el sector autopartista, que había recuperado puestos en 2025, vuelve a estar bajo presión. Fuentes del gremio advierten que si la caída se profundiza en el segundo semestre, podrían reaparecer suspensiones y retiros voluntarios.
El Gobierno sigue de cerca el tema, aunque por ahora sin anuncios específicos. En el Ministerio de Economía reconocen que el consumo durable es uno de los termómetros más sensibles del ánimo de la clase media. Un mercado automotor deprimido no solo afecta la recaudación del impuesto a los automotores y el IVA, sino que también impacta en las expectativas de inversión de las terminales para los próximos años.
Para los analistas, la clave del segundo semestre pasará por tres variables: la evolución de la inflación y los salarios reales, el comportamiento de las tasas de los créditos prendarios y la posible llegada de nuevos modelos chinos de bajo precio que podrían volver a dinamizar el piso del mercado. Mientras tanto, las concesionarias ya ajustan stocks y lanzan promociones agresivas para evitar que junio no sea solo un mal mes, sino el inicio de una tendencia más prolongada.
Quien haya seguido los ciclos automotores argentinos de las últimas dos décadas reconocerá el patrón: primero euforia, luego saturación y finalmente ajuste. La pregunta que vale la pena hacerse es si esta vez el aterrizaje será más suave gracias a la mayor presencia china o si, por el contrario, la concentración de la demanda en pocos jugadores terminará acentuando la caída general.