Ganancias simplificada: vuelve el proyecto de reforma con prórroga incluida
Tras la salida de Manuel Adorni, el Gobierno reactiva la iniciativa para modificar la Ley de Inocencia Fiscal. La medida incluye una nueva prórroga que evita un vacío legal en el régimen simplificado.
El reciente alejamiento de Manuel Adorni como vocero presidencial ha vuelto a poner sobre la mesa un tema que parecía dormido: la reforma de la Ley de Inocencia Fiscal y la simplificación del régimen de Ganancias para personas humanas.
Según fuentes cercanas a la Casa Rosada, el proyecto que busca modificar el esquema actual de retenciones y deducciones volverá a impulsarse en las próximas semanas. La iniciativa viene acompañada, casi por necesidad, de una nueva prórroga que evite que el sistema caiga en un limbo reglamentario durante el segundo semestre del año.
¿Qué dice el proyecto de reforma?
La idea central es simplificar el cálculo del Impuesto a las Ganancias para asalariados y autónomos, reduciendo la cantidad de escalas y ajustando las deducciones personales de manera más automática. El objetivo declarado es bajar la carga administrativa tanto para los contribuyentes como para la AFIP, que hoy debe procesar miles de declaraciones juradas con criterios que muchos consideran obsoletos.
Desde el punto de vista técnico, la reforma retomaría algunos lineamientos que ya habían circulado a fines de 2024: actualización automática de las deducciones por inflación (IPC), reducción de las alícuotas marginales en los tramos medios y una mayor exención para ingresos provenientes de horas extras o bonos por productividad.
La inevitable prórroga
El calendario fiscal juega en contra. La actual prórroga del régimen simplificado vence a fin de julio. Sin una extensión explícita, miles de monotributistas y pequeños contribuyentes quedarían expuestos a un cambio abrupto de reglas en plena temporada de recargos y liquidaciones.
Por eso, el nuevo impulso al proyecto viene “con prórroga debajo del brazo”, según describen en off funcionarios de Economía. Se trataría de una extensión de 180 días que daría tiempo al Congreso para debatir y eventualmente sancionar la reforma.
Contexto comparado y lecciones regionales
Argentina no es el único país que busca simplificar su impuesto a la renta personal. Chile reformó su sistema en 2018 con una lógica parecida: menos tramos y mayor automatismo. Brasil, por su parte, viene discutiendo desde 2022 una “declaración prellenada” que reduce la carga burocrática. En ambos casos los resultados fueron mixtos: se logró mayor cumplimiento pero también se registraron quejas de los sectores medios que vieron subir su carga efectiva.
Lo que distingue al caso argentino es la combinación de alta inflación y volatilidad cambiaria. Cualquier simplificación que no incluya mecanismos robustos de actualización automática corre el riesgo de convertirse en un aumento encubierto de la presión tributaria, como ocurrió con la última reforma de Ganancias en 2023.
Impacto en el inversor y en las empresas
Para el inversor retail y el profesional independiente, una reforma bien diseñada podría significar menos tiempo dedicado a liquidaciones y más previsibilidad. Las PyMEs, que suelen absorber parte del costo administrativo de sus empleados, también verían alivio.
Sin embargo, analistas consultados advierten que el verdadero nudo no está en la simplificación técnica sino en el equilibrio fiscal. Si la reforma implica una caída de recaudación sin una compensación en otro frente, el mercado podría interpretarlo como un relajamiento del ancla fiscal que tanto costó construir.
Próximos pasos
El Ejecutivo buscará enviar el proyecto al Congreso antes de la última semana de julio, coincidiendo con la necesidad de la prórroga. Fuentes parlamentarias indican que tanto el bloque oficialista como algunos sectores de la oposición dialoguista estarían dispuestos a tratarlo en una sesión especial, siempre que no se convierta en una discusión ideológica sobre “alivio fiscal” versus “ajuste”.
Mientras tanto, desde la AFIP ya se preparan para extender de manera administrativa el régimen actual hasta que haya claridad legislativa. Es la forma habitual en que se resuelven estos temas en Argentina: primero la prórroga, después el debate de fondo.
El desafío para el equipo económico será lograr que esta vez la simplificación no sea solo un título de ley, sino un cambio real en la relación del contribuyente con el fisco. La historia reciente muestra que, en materia tributaria, las buenas intenciones suelen naufragar en los detalles técnicos y en las urgencias fiscales del momento.