Economía

Kellogg's activa despidos en Argentina por caída de ventas y costos en alza

La multinacional de cereales y snacks confirmó un ajuste de personal que abre un nuevo foco de conflicto en el sector alimenticio. La empresa atribuyó la medida a la merma sostenida en las ventas combinada con el aumento de costos operativos.

Publicado el 8 de julio de 2026, 13:40 hs

Fábrica de Kellogg's con trabajadores en la puerta y carteles de protesta sindical
iProfesional — Negocios

La empresa Kellogg’s, una de las marcas más emblemáticas del rubro de cereales y snacks en el país, inició un proceso de despidos que ya generó el primer conflicto laboral del sector alimenticio en 2025. Según confirmaron fuentes sindicales y de la compañía, el ajuste afecta a decenas de trabajadores en sus plantas de la provincia de Buenos Aires y en áreas administrativas.

La decisión se enmarca en un contexto de fuerte contracción del consumo interno. Las ventas de productos no esenciales como cereales azucarados, barras de cereal y snacks salados cayeron entre 15% y 25% interanual según estimaciones del sector, golpeadas por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares argentinos. Al mismo tiempo, los costos de materias primas, energía, logística y salarios indexados continuaron subiendo, lo que erosionó los márgenes operativos de la firma.

Desde la compañía explicaron que el recorte forma parte de un plan de “reestructuración” para “garantizar la sustentabilidad de las operaciones locales”. En un comunicado breve, la filial argentina señaló que “la combinación de menor demanda y mayores costos estructurales obliga a tomar decisiones difíciles pero necesarias”. No se dieron cifras oficiales de cuántos puestos se eliminan, aunque desde la Federación de Trabajadores de la Alimentación (FTIA) hablan de entre 80 y 120 empleados directos e indirectos.

El caso de Kellogg’s no es aislado. Varias multinacionales del rubro alimenticio vienen realizando ajustes similares en los últimos meses. La diferencia es que Kellogg’s, con una marca fuertemente posicionada en el imaginario familiar argentino desde hace décadas, genera un impacto simbólico mayor. El conflicto ya motivó asambleas en las plantas de Pilar y Gran Buenos Aires y se espera una escalada en las próximas semanas con posibles medidas de fuerza.

Desde una perspectiva comparada, la situación reproduce un patrón que se repitió en otros mercados emergentes durante fases de ajuste macro. Cuando el consumo privado se contrae más de 10% por más de dos trimestres consecutivos, las empresas de bienes de consumo masivo suelen pasar de la contención de costos a la reducción de personal. En Brasil entre 2015 y 2016, y en Turquía en 2018-2019, compañías similares optaron por recortes que luego demoraron años en revertir.

Para el lector argentino, el episodio refuerza dos tensiones estructurales. Por un lado, la dificultad de las empresas transnacionales para mantener niveles de empleo cuando el mercado interno se achica. Por el otro, la vulnerabilidad de un sector que depende fuertemente del consumo popular y que tiene márgenes relativamente estrechos frente a shocks de costos. Mientras el Gobierno celebra la desaceleración de la inflación, el costo en términos de actividad y empleo comienza a hacerse visible en industrias que hasta hace poco parecían blindadas.

El conflicto llega además en un momento en que el sector alimenticio venía reclamando mayor previsibilidad cambiaria y acceso a dólares para importar insumos. La tensión entre ajuste fiscal, contracción del consumo y presión sobre las empresas productoras promete convertirse en uno de los ejes de discusión laboral del segundo semestre.

Desde FortunaWeb venimos siguiendo cómo la combinación de menor demanda y costos rígidos está obligando a las compañías a elegir entre preservar rentabilidad y mantener planteles. El caso Kellogg’s es solo el capítulo más visible hasta ahora.

← Volver al blog