Lanzaron la app Salame: la solución original para un problema cada vez más común
Con una inversión inicial de USD 400.000, Florencia Montesissa y Evan Bruguera crearon Salame, una plataforma que resuelve un dolor de cabeza habitual para muchos argentinos. El proyecto combina utilidad práctica con un toque de originalidad local.
La Argentina de los últimos años ha visto multiplicarse un problema que antes parecía marginal: la dificultad para manejar los saldos en cuenta, los gastos compartidos y las deudas pequeñas entre amigos, familiares o compañeros de trabajo. Ante ese escenario, dos emprendedores decidieron apostar fuerte y crearon una solución con identidad bien local.
Florencia Montesissa y Evan Bruguera invirtieron USD 400.000 de su propio capital y de un pequeño grupo de ángeles para poner en marcha Salame, una aplicación móvil que busca simplificar la forma en que los argentinos se prestan y devuelven plata. El nombre, con humor criollo, ya anticipa el tono: práctico, directo y sin vueltas.
La app permite dividir gastos, registrar deudas informales, enviar recordatorios automáticos y hasta saldar cuentas mediante transferencias inmediatas. Según sus creadores, el foco está puesto en resolver el clásico "te debo un salame" que se repite en asados, viajes compartidos o salidas grupales. En un contexto donde la inflación erosiona el valor del dinero día a día, tener visibilidad clara de quién debe qué a quién deja de ser un detalle y pasa a ser una necesidad.
Desde el punto de vista financiero, Salame se posiciona en el segmento de las fintech orientadas a la gestión cotidiana del dinero. No compite directamente con los bancos ni con las billeteras virtuales grandes, sino que opera como capa adicional de organización. Su modelo de negocios contempla, en una segunda etapa, ingresos por suscripciones premium y comisiones por servicios financieros integrados, aunque por ahora el foco está puesto en ganar usuarios y pulir la experiencia.
El lanzamiento llega en un momento en que las aplicaciones de finanzas personales han ganado terreno. Según datos del BCRA, el uso de transferencias inmediatas (tanto por QR como por CVU) creció más del 60% interanual en 2024. En ese ecosistema, una herramienta que resuelve el "ruido" de las deudas informales puede encontrar un nicho interesante.
"Queremos que Salame sea la app a la que entrás cuando terminás un asado y querés poner orden sin que nadie se sienta incómodo", explicaron los fundadores en la presentación. El diseño es limpio, la interfaz intuitiva y el tono de las notificaciones evita la rigidez que suelen tener este tipo de herramientas.
Desde el lado regulatorio, la app opera dentro del marco de las fintech no bancarias y se integra con los principales proveedores de pagos locales. Sus fundadores aseguran que la información financiera de los usuarios está encriptada y que no se utiliza para fines comerciales sin consentimiento explícito.
El desafío ahora es escalar. Con USD 400.000 de inversión inicial, el runway es acotado en un país donde los costos en dólares suben rápido. Montesissa y Bruguera ya están en conversaciones con fondos locales y family offices para una ronda semilla que les permita sumar talento técnico y marketing.
En un mercado saturado de soluciones financieras, Salame apuesta a diferenciarse por su cercanía cultural y por resolver un problema concreto que los grandes jugadores todavía no atacaron con foco. Si logra captar tracción orgánica entre los millennials y centennials que organizan su vida social y económica en grupos de WhatsApp, podría convertirse en una de las historias locales de éxito del 2025.
Por ahora, la app ya está disponible en las tiendas de Android e iOS. Los primeros usuarios reportan que el onboarding es sencillo y que el chiste del nombre ayuda a que la herramienta se comparta de boca en boca. En economía, a veces las soluciones más efectivas son las que logran combinar rigor técnico con un guiño a la realidad cotidiana del usuario argentino.