Economía

Lustramax: empresa de limpieza ofrece papel higiénico como indemnización por despidos

La firma de artículos de limpieza activó cesantías a principios de año y volvió a recortar personal recientemente. Su propietario justificó la medida y propuso pagar indemnizaciones con rollos de papel higiénico, generando un conflicto abierto con los trabajadores.

Publicado el 4 de julio de 2026, 00:15 hs

Empleado de Lustramax sosteniendo rollos de papel higiénico en una fábrica
iProfesional — Negocios

La empresa Lustramax, dedicada a la fabricación y distribución de artículos de limpieza e higiene, volvió a generar polémica al activar una nueva ronda de despidos y proponer el pago de indemnizaciones con productos de su propio stock, principalmente papel higiénico y toallas de papel.

Según fuentes cercanas al conflicto, las cesantías comenzaron a principios de 2025 y se intensificaron en las últimas semanas. El propietario de la compañía, consultado por medios locales, admitió la decisión y argumentó que la crisis económica generalizada, combinada con el aumento de costos de producción y la caída en las ventas, no le dejaba margen para afrontar pagos en efectivo.

"Prefiero darles algo útil que nada. Un rollo de papel higiénico es un bien que siempre se consume", habría señalado el empresario en una declaración que rápidamente se viralizó. La propuesta, lejos de calmar los ánimos, abrió un conflicto abierto con los trabajadores afectados, quienes la calificaron de "humillante" y anunciaron acciones legales.

Desde el punto de vista laboral, la maniobra plantea serias dudas sobre su validez. La Ley de Contrato de Trabajo establece que las indemnizaciones por despido sin causa deben abonarse en dinero, no en especie. Especialistas consultados indican que un juez podría declarar nula esta forma de pago y obligar a la empresa a cancelar los montos correspondientes en efectivo, más eventuales multas por incumplimiento.

El caso Lustramax no es aislado en el contexto argentino actual. Varias Pymes vienen recurriendo a mecanismos creativos —y a veces desesperados— para reducir su estructura de costos ante una economía que combina alta inflación con caída del consumo. Según datos del INDEC, la actividad industrial acumula varios meses de contracción, y el sector de bienes no durables, donde se ubica Lustramax, muestra signos claros de estancamiento.

Desde una perspectiva más amplia, este episodio ilustra los límites de la formalidad laboral en entornos de alta incertidumbre. Cuando una empresa opta por pagar con mercadería en lugar de salarios o indemnizaciones, está admitiendo implícitamente que el flujo de caja no alcanza para cumplir con las obligaciones legales básicas. Es un síntoma de una economía donde el crédito es caro y el consumo interno se derrumba.

Los trabajadores despedidos ya iniciaron trámites ante el Ministerio de Trabajo y anticipan demandas judiciales. Por su parte, el propietario de Lustramax mantiene su postura: sostiene que la empresa atraviesa una "situación crítica" y que la oferta de productos es "una forma de ayudar" a los ex empleados en un contexto donde el dinero escasea.

Más allá del color anecdótico que le da el papel higiénico, el fondo del asunto es preocupante. Refleja la fragilidad de muchas firmas medianas que, tras años de inflación crónica y recurrentes shocks externos, llegan al límite de su capacidad de supervivencia. El debate que deja este caso no es si el pago en especie es legal —claramente no lo es en estos términos—, sino qué tan extendida está la dificultad para cumplir con las obligaciones laborales en el entramado productivo argentino.

En un país donde el costo laboral es uno de los temas recurrentes del debate económico, episodios como este sirven de recordatorio de que, cuando las reglas del juego se tensan demasiado, las soluciones creativas pueden terminar siendo contraproducentes tanto para las empresas como para los trabajadores.

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