Milei en la cumbre del Mercosur: el nuevo frente de tensión regional tras la salida de Adorni
El presidente Javier Milei asistirá por primera vez a una cumbre del Mercosur en medio de fuertes desacuerdos comerciales y políticos con Brasil y Uruguay. La salida de Manuel Adorni del vocero presidencial agrega un factor de incertidumbre comunicacional al viaje.
El presidente Javier Milei viajará esta semana a la cumbre del Mercosur que se realizará en Uruguay, en lo que será su primera participación formal en el bloque regional desde que asumió en diciembre de 2023. El encuentro llega en un momento de máxima tensión interna del Mercosur y con el gobierno argentino manteniendo posiciones que chocan frontalmente con las de sus principales socios.
La salida de Manuel Adorni de su rol como vocero presidencial, confirmada este lunes, deja al gobierno sin una de sus caras más visibles para manejar la narrativa del viaje. Adorni había sido clave en la comunicación de las giras internacionales previas. Su reemplazo aún no está definido públicamente, lo que genera dudas sobre cómo se gestionará la comunicación en un escenario donde cada declaración puede escalar un conflicto regional.
Disensos que ya estaban cocinados
El principal punto de fricción es el arancel externo común (AEC). Argentina impulsa una reducción significativa del arancel para permitir mayor apertura comercial, posición que Brasil rechaza de plano. Lula da Silva ha sido explícito: no está dispuesto a desarmar el esquema proteccionista que sostiene parte de la industria brasileña. Uruguay, por su parte, presiona por un acuerdo de libre comercio con China y por la posibilidad de firmar tratados bilaterales, algo que el Mercosur en su formato actual no permite sin consenso unánime.
Milei llega entonces con un doble desafío: defender la idea de un Mercosur más abierto y flexible, y al mismo tiempo evitar que el bloque avance en una agenda que considere “estatista” o incompatible con su visión liberal.
Desde el punto de vista económico, el Mercosur representa para Argentina alrededor del 15% de sus exportaciones totales, con Brasil como principal socio. Una eventual fractura o parálisis del bloque tendría impacto concreto en sectores como el automotriz, el agroindustrial y el de autopartes. Sin embargo, el gobierno argentino viene enviando señales de que está dispuesto a mirar hacia otros mercados (Asia, Estados Unidos, Europa) si el Mercosur no se reforma.
El factor Adorni y la comunicación
La renuncia de Adorni no es un detalle menor. En las cumbres anteriores, el vocero había sido el encargado de bajar línea sobre los encuentros bilaterales y de responder preguntas de la prensa local e internacional. Su estilo directo y su buena relación con la prensa habían servido como amortiguador en momentos tensos. Ahora, con un equipo de comunicación en transición, existe el riesgo de que cualquier off the record o declaración improvisada de Milei termine amplificada de manera negativa.
Fuentes de la Cancillería consultadas por FortunaWeb indicaron que la estrategia será “baja intensidad”: Milei defenderá sus posiciones pero evitará confrontaciones personales con Lula, a diferencia de lo ocurrido en otros foros. El objetivo es no dañar aún más el comercio bilateral, que ya viene resentido por la recesión argentina.
¿Reforma o salida?
El dilema que enfrenta el gobierno es estructural. Si impulsa una reforma profunda del Mercosur (menor arancel, mayor flexibilidad para acuerdos externos), choca con Brasil. Si acepta el statu quo, contradice su discurso de apertura comercial irrestricta. Una tercera opción que circula en off es avanzar hacia un Mercosur “a la carta”, donde cada país elija su nivel de compromiso, aunque eso implicaría desnaturalizar el bloque tal como se conoce.
Los mercados ya descuentan cierta volatilidad. Los ADRs de empresas argentinas con fuerte exposición al Brasil (como IRSA, YPF o bancos) mostraron movimientos negativos en las últimas ruedas, aunque sin magnitudes alarmantes. Los bonos soberanos, en cambio, parecen más atentos a la renegociación con el FMI que a lo que ocurra en Montevideo.
Lo que viene después de la cumbre
Más allá del resultado formal del encuentro, lo que realmente importa es el mensaje que Milei traiga de regreso. Si el presidente confirma que Argentina está dispuesta a explorar salidas alternativas al Mercosur, el gobierno deberá explicar cómo compensaría la pérdida de preferencias arancelarias con Brasil y cómo piensa reinsertar al país en las cadenas globales de valor.
Por ahora, la señal más clara que dio el Ejecutivo es que no está dispuesto a pagar cualquier costo por permanecer en un bloque que considera anquilosado. La cumbre de esta semana será la primera prueba concreta de hasta dónde está dispuesto a llegar en esa pulseada.
En un contexto donde la economía local todavía muestra signos de fragilidad, cualquier escalada innecesaria en el frente comercial regional tendría un costo que el gobierno difícilmente pueda permitirse. La salida de Adorni solo agrega un ingrediente más de incertidumbre a una jugada que, por naturaleza, ya era compleja.