Opinión

Milei pagó un alto costo por sostener a Adorni: ¿su salida lo ayudará en su reelección?

Publicado el 28/06/2026 08:50 hs

Javier Milei y Manuel Adorni en conferencia de prensa en Casa Rosada
iProfesional — Economía

La crisis generada por la permanencia del vocero presidencial dejó huella en credibilidad, fisuras internas y estancamiento legislativo. Ahora el Presidente busca capitalizar una mejora económica visible para recuperar terreno rumbo a 2027.

La salida de Manuel Adorni del rol de vocero presidencial no fue gratis. Milei pagó un costo político concreto por sostenerlo durante semanas en medio de la "crisis Adorni", que incluyó pérdida de credibilidad ante la opinión pública, fisuras internas en La Libertad Avanza y un claro estancamiento en la agenda legislativa.

Ahora, con el cambio consumado, el Presidente busca redituar políticamente de una mejora en los números de la economía que, según sus colaboradores, ya empieza a ser perceptible para la gente. La pregunta que circula en los pasillos de la City y en los focus group opositores es si ese rédito será suficiente para mejorar sus chances de reelección en 2027.

El costo de la obstinación

Mantener a Adorni pese a las críticas cruzadas no fue solo una cuestión de lealtad personal. Generó una narrativa de rigidez que contrastó con la imagen de pragmático que Milei había logrado construir en materia económica durante los primeros meses de gestión. Encuestas privadas que circulan en el mercado muestran que el "efecto Adorni" restó entre 4 y 7 puntos de imagen positiva en el segmento de votantes independientes de centro, justamente el que el oficialismo necesita ampliar si quiere pensar en una segunda vuelta competitiva.

Además, la interna que se abrió dentro del bloque libertario dejó marcas. Varios diputados y senadores de La Libertad Avanza expresaron en off que la defensa cerrada del vocero complicó negociaciones clave con bloques dialoguistas, retrasando la aprobación de leyes que el Ejecutivo considera centrales para consolidar el ajuste.

La mejora económica como variable clave

El dato que más alienta a Milei hoy es el comportamiento de la inflación. Después de varios meses de desaceleración más lenta de lo esperado, los números de marzo y abril muestran una tendencia que, si se mantiene, podría cerrar el año cerca del 40-45% anual, un número que para los estándares argentinos recientes sería un éxito.

Al mismo tiempo, las reservas del BCRA muestran una recomposición genuina (aunque todavía frágil), el tipo de cambio paralelo se mantuvo relativamente calmo y algunos indicadores de actividad, como el consumo de electricidad y los patentamientos de autos, dan señales de piso.

Desde el punto de vista del inversor retail, esto se traduce en una pregunta concreta: ¿vale la pena volver a apostar por activos argentinos? Los bonos soberanos en dólares mostraron una recuperación moderada en las últimas semanas y los FCI que invierten en instrumentos locales comienzan a recibir suscripciones netas positivas después de varios meses de rescates.

¿Alcanza para la reelección?

La salida de Adorni puede ayudar a Milei a cerrar un capítulo incómodo y a recomponer la relación con parte de la prensa y de la opinión pública moderada. Pero el verdadero driver de su futuro electoral no estará en la comunicación sino en dos variables duras: inflación y empleo.

Si la economía logra crecer en 2026 aunque sea 2% o 3% con inflación de un dígito mensual sostenido, el Presidente tendrá argumentos sólidos para pedir una renovación de mandato. Si, por el contrario, el rebote es débil o viene acompañado de una nueva devaluación disruptiva, la salida de Adorni será apenas una anécdota en una historia de frustración.

Lo que viene

Milei ya empezó a reconfigurar su comunicación. El nuevo vocero o vocera tendrá menos margen para generar controversias y más obligación de transmitir certeza económica. El desafío será pasar de la narrativa de "herencia recibida" a la de "resultados concretos" antes de que se acerquen las elecciones de medio término de 2025, que funcionarán como gran test para 2027.

Para el inversor, el mensaje es claro: la política importa, pero los números importan más. La salida de Adorni puede mejorar el clima de opinión, pero lo que realmente moverá la aguja en las encuestas y en los portafolios será si el ajuste logra transitar de la fase destructiva a la reconstructiva sin romper el plato.

En un país donde la memoria electoral es corta pero el bolsillo es implacable, Milei apostó fuerte a que la economía le gane la carrera a los costos políticos que él mismo generó. La cuenta regresiva ya empezó.

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