Ventas minoristas pyme suben 2,9% interanual en octubre: primer verde en mucho tiempo
Según el informe de CAME, las ventas de las pymes minoristas crecieron 2,9% en octubre respecto al mismo mes de 2023. Es el primer repunte interanual relevante tras meses de caída, aunque la base de comparación sigue siendo muy baja.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas subieron 2,9% interanual en octubre, según el Índice de Ventas Minoristas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Se trata del primer incremento relevante en términos interanuales desde hace varios meses y marca un punto de inflexión, aunque todavía modesto, en la actividad del sector más sensible al consumo interno.
El dato cobra relevancia porque llega después de una racha de caídas pronunciadas. Entre enero y septiembre, el acumulado mostraba una contracción de alrededor del 12% interanual. Octubre rompe esa tendencia y sugiere que la estabilización macroeconómica empieza a filtrarse, aunque de forma desigual, hacia el consumo masivo.
¿De dónde viene el rebote?
La desaceleración inflacionaria jugó un rol central. Con el IPC mensual bajando hacia la zona del 2-3% mensual, los salarios reales —aunque todavía muy por debajo de los niveles de 2022— dejaron de caer a ritmo vertiginoso. Eso permitió un leve repunte del poder adquisitivo en los segmentos medios y bajos, especialmente en rubros como alimentos, bebidas, farmacias y perfumería.
Además, la estacionalidad de octubre (vuelta a clases, Día de la Madre en algunos casos y preparativos para las fiestas) aportó un impulso adicional. Los rubros que más crecieron fueron indumentaria (+4,8%), calzado (+3,2%) y electrodomésticos (+2,1%). Por el contrario, el sector de materiales para la construcción y ferreterías siguió en rojo, reflejando la parálisis que arrastra la obra privada.
La mirada de más largo plazo
Vale separar dos cosas. El 2,9% interanual luce positivo si se lo compara con los derrumbes de 2023 y principios de 2024, pero sigue siendo un número muy magro en términos históricos. Para ponerlo en contexto: en octubre de 2019, antes de la pandemia y del cepo actual, las ventas pyme crecían a tasas del 5-7% interanual en meses buenos. La economía real todavía opera muy por debajo de su potencial.
Otro dato que merece atención es el comportamiento de las ventas en cantidades versus facturación. Gran parte del “crecimiento” interanual se explica por precios relativos más estables y no por un boom de volumen. Las pymes siguen reportando márgenes ajustados y una clientela que compra en cantidades menores pero con mayor frecuencia.
El rol de la política económica
El programa de estabilización del Gobierno logró anclar expectativas y reducir la inflación más rápido de lo que muchos analistas esperaban. Sin embargo, el ajuste fiscal y la licuación de ingresos vía inflación acumulada durante 2024 dejaron una huella profunda en el consumo. Recuperar ese terreno perdido tomará varios trimestres, incluso si la inflación sigue bajando.
Desde el lado de la oferta, las pymes enfrentan costos financieros elevados y una demanda interna que todavía no termina de despegar. El crédito al consumo sigue prácticamente congelado y el acceso al capital de trabajo es caro. En ese sentido, el rebote de octubre parece más una estabilización que el comienzo de un ciclo expansivo.
Qué viene ahora
Los próximos meses serán clave. Noviembre y diciembre suelen ser los de mayor facturación por las fiestas de fin de año. Si el 2,9% de octubre se consolida y se amplía, el cuarto trimestre podría cerrar con una variación interanual positiva por primera vez en 2024. Eso daría algo de oxígeno al sector y, sobre todo, permitiría empezar a hablar de recuperación en lugar de mera estabilización.
Sin embargo, la sostenibilidad de este rebote dependerá de tres factores: cuánto sigan bajando la inflación núcleo, si los salarios reales logran recuperar terreno en términos reales y si el crédito al consumo vuelve a fluir. Sin esos tres componentes, el 2,9% de octubre corre el riesgo de quedar como un dato aislado en medio de un año muy complejo para el comercio minorista argentino.
Por ahora, el balance es cautelosamente positivo: la tendencia cambió, pero la magnitud del rebote todavía es modesta. En una economía que viene de caer más de 10% en el consumo masivo, cualquier verde se celebra. Pero conviene no confundir estabilización con recuperación.