Pagos con QR: crecieron fuerte en mayo y consolidan la tendencia digital
El Banco Central reveló que las transacciones con QR volvieron a expandirse en mayo, consolidando la adopción masiva de pagos digitales en todo el país. Un análisis de los datos muestra el impacto en la inclusión financiera y los desafíos pendientes.
Los pagos con QR siguen ganando terreno en la Argentina. Según el último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), durante el mes de mayo se registró un nuevo incremento en la cantidad de transacciones realizadas a través de este sistema, tanto en volumen como en valor total transferido.
Los datos del BCRA muestran que los pagos QR crecieron un 18% intermensual en cantidad de operaciones y un 12% en monto total, medido en términos reales. Este avance se da en un contexto de fuerte expansión de los medios de pago digitales, que ya representan más del 65% de las transacciones minoristas en el país.
Adopción en todo el territorio
La tendencia no se limita a la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. El informe del BCRA destaca que el interior del país —particularmente en provincias como Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Tucumán— muestra tasas de crecimiento incluso superiores. En el caso de las regiones del NEA y NOA, el salto interanual supera el 45%.
Este fenómeno tiene varias explicaciones. Por un lado, la penetración de smartphones y la mejora en la conectividad jugaron a favor. Por el otro, la presión inflacionaria y la necesidad de evitar el uso de efectivo empujaron tanto a consumidores como a comercios a adoptar soluciones más rápidas y seguras.
El rol de las billeteras digitales
Las billeteras electrónicas (Mercado Pago, Ualá, Modo, entre otras) siguen siendo el principal canal de crecimiento. En mayo, más del 70% de los pagos QR se realizaron a través de estas aplicaciones. El sistema Transferencias Inmediatas (TIN) del BCRA y el Código QR interoperable han sido clave para que los usuarios no dependan de una sola red.
Desde el punto de vista de los comercios, el costo de adopción es bajo: basta con un código impreso o generado en la aplicación. Esto democratizó el acceso a pagos digitales para pequeños negocios, ferias y emprendedores que hasta hace pocos años operaban casi exclusivamente en efectivo.
Comparación con la región y límites del dato
Argentina se ubica ahora entre los países con mayor tasa de adopción de QR en América Latina, solo por detrás de Brasil y en línea con lo que ocurre en México. Sin embargo, vale separar dos cosas: el crecimiento en cantidad de transacciones no equivale necesariamente a un reemplazo total del efectivo. Este todavía representa alrededor del 25-30% de las operaciones minoristas, según estimaciones del BCRA y de consultoras privadas.
Además, parte del salto se explica por el “efecto base”: desde niveles muy bajos en 2020-2021, cualquier incremento luce significativo. Una mirada más larga muestra que la tendencia es sólida, pero su sostenibilidad dependerá de la estabilidad macroeconómica. En entornos de alta inflación, los medios digitales funcionan como refugio; cuando la nominalidad baje, habrá que ver si la preferencia por QR se mantiene.
Implicancias para la política pública y el sistema financiero
El BCRA ha impulsado activamente esta migración. La obligación de aceptar QR en comercios, la interoperabilidad forzada y las campañas de educación financiera han dado resultados. Ahora el desafío pasa por dos frentes: mejorar la ciberseguridad (los casos de fraude vía QR, aunque minoritarios, están en aumento) y lograr que los bancos tradicionales no queden fuera del juego frente al avance de las fintech.
Para los usuarios, la conveniencia es clara: rapidez, registro automático y menos riesgo de llevar efectivo. Para los comercios, menor costo de manejo de billetes y mejor trazabilidad. Para el sistema en su conjunto, mayor formalización y menor evasión.
El dato de mayo confirma que los pagos digitales dejaron de ser una opción para convertirse en la norma en gran parte de la economía cotidiana. Queda por ver si este cambio de hábitos sobrevive a los ciclos macro que caracterizan a la Argentina.