Economía

Pasajeros de colectivos en el AMBA: caída del 11% en septiembre

Las empresas vendieron 24,5 millones de boletos menos que en el mismo mes del año anterior y la flota activa se redujo un 3,5%. El dato confirma el impacto de la recesión en la movilidad diaria de los trabajadores y estudiantes del conurbano y la Ciudad.

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Pasajeros de colectivos en el AMBA: caída del 11% en septiembre
(CC BY 3.0)

La cantidad de pasajeros que viajaron en colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires cayó 11% en septiembre de 2026 respecto al mismo mes de 2025, según datos del sector difundidos este miércoles 14 de octubre.

La información fue publicada originalmente por Tiempo Argentino el 14 de octubre de 2026. Esta contracción representa 24,5 millones de boletos menos vendidos en un solo mes. Al mismo tiempo, la flota activa de unidades se contrajo 3,5% interanual, lo que refleja el ajuste que las empresas están realizando ante la menor demanda.

El dato es una de las señales más claras de la profundidad de la recesión que atraviesa la economía argentina. Cuando la gente deja de tomar el colectivo para ir al trabajo, a la universidad o a hacer trámites, suele ser porque esos traslados ya no existen: o se perdió el empleo, o se redujo drásticamente el gasto en transporte por necesidad de ahorrar.

En los últimos años, el uso del transporte público en el AMBA había mostrado cierta estabilización tras la fuerte caída de la pandemia. Sin embargo, el dato de septiembre marca una reversión pronunciada. La pérdida de 24,5 millones de pasajeros equivale a sacar de circulación, en un solo mes, la cantidad de viajes que realizarían unas 800.000 personas si cada una viajara 30 veces al mes.

La reducción de la flota activa en 3,5% no es un ajuste menor. Las empresas operan hoy con menos unidades porque no les cierra el negocio con la cantidad de pasajeros que suben. Esto genera, a su vez, una oferta más escasa, que puede desincentivar aún más el uso del colectivo y reforzar el círculo vicioso.

Desde el punto de vista de las familias, el impacto es directo. El boleto de colectivo representa una porción significativa del presupuesto de los hogares de menores ingresos. Cuando ese gasto se recorta, suele ser porque no hay alternativa: se trabaja menos días, se estudia desde casa o simplemente se sale menos.

El dato de septiembre se suma a otros indicadores que vienen mostrando debilidad en el consumo masivo: caída en ventas de supermercados, retracción en el uso de tarjetas y menor actividad en sectores sensibles al ciclo interno como el comercio minorista y los servicios personales.

Aunque el Gobierno destaca la desaceleración de la inflación y el superávit fiscal, la calle sigue reflejando una economía que aún no encuentra el piso. El transporte público, por su carácter masivo y cotidiano, funciona como un termómetro difícil de manipular: cuando baja tanto, difícilmente sea solo un tema de clima o de días feriados.

Para los próximos meses será clave observar si esta caída se estabiliza o si continúa profundizándose. Una recuperación sostenida del empleo formal y de los ingresos reales será la única variable que podría revertir esta tendencia. Hasta entonces, menos pasajeros en los colectivos del AMBA seguirán siendo una de las imágenes más concretas de una economía que sigue ajustando por la base.

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