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Por qué una suba de tasas de la Fed en septiembre complicaría al inversor argentino

Aunque la probabilidad es de solo 40%, un nuevo ajuste de 25 puntos básicos elevaría el costo de financiamiento externo y reduciría el atractivo de los bonos y acciones locales. El impacto llegaría también por el lado del petróleo y Vaca Muerta.

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Indicador abstracto de riesgo país sobre un mapa de Argentina
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Un inversor con posiciones en bonos soberanos argentinos o en acciones de empresas ligadas a Vaca Muerta tiene hoy un dato clave en el horizonte: la probabilidad de que la Reserva Federal suba nuevamente las tasas en septiembre ronda el 40% según los contratos de futuros al 12 de agosto.

La información fue publicada originalmente por Ámbito el 16 de agosto de 2026. El último IPC de Estados Unidos mostró un aumento interanual del 3,4%, mientras que la inflación subyacente avanzó 2,5%. Aunque ambos guarismos vienen bajando desde los picos de 2022, la desaceleración perdió fuerza en los últimos meses y sigue por encima de la meta del 2% que persigue la Fed.

En su última reunión el FOMC mantuvo las tasas sin cambios, pero el debate interno ahora gira en torno a si los datos de precios justifican un nuevo endurecimiento. Un ajuste de 25 puntos básicos no sería dramático en sí mismo, pero sí suficiente para cambiar el atractivo relativo de los activos de mercados emergentes.

Por qué le importa a quien invierte en Argentina

Una tasa más alta en Estados Unidos eleva el rendimiento que un inversor global puede obtener en bonos del Tesoro norteamericanos, considerados libres de riesgo. Para que los bonos argentinos o un CEDEAR de una empresa local compitan, deben ofrecer un spread mayor. Eso se traduce en precios más bajos de los títulos locales o, directamente, en menor ingreso de capitales.

En un contexto donde las tasas de los Treasuries ya están elevadas, cada punto adicional que suba la Fed hace más difícil que los instrumentos argentinos resulten atractivos. El efecto es más pronunciado en los bonos soberanos en dólares y en las acciones de empresas exportadoras.

El canal del petróleo y Vaca Muerta

Hay un segundo canal de transmisión, menos directo pero relevante. Si la Fed sube las tasas y enfría aún más la economía estadounidense, la demanda global de crudo podría debilitarse. Una caída del precio internacional del petróleo impactaría en los ingresos por exportaciones energéticas de la Argentina, un flujo que en los últimos años se volvió clave para el superávit comercial.

Vaca Muerta depende en buena medida de que el barril se mantenga en niveles que justifiquen la inversión. Un escenario de tasas altas por más tiempo en EE.UU. que termine presionando a la baja el precio del crudo complicaría ese cálculo.

Volatilidad de los datos y decisión final

Los funcionarios de la Fed insisten en mirar tendencias de varios meses en lugar de reaccionar a un solo dato. El IPC de agosto, que se conocerá pocos días antes de la reunión de septiembre, fue clave. También pesarán la evolución del empleo, la actividad y los posibles efectos del conflicto entre Estados Unidos e Irán sobre el precio de la energía.

Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, señaló que un movimiento de 25 puntos básicos no cambiaría drásticamente las condiciones monetarias. Sin embargo, para los mercados emergentes y para la Argentina en particular, ese ajuste marginal puede marcar una diferencia significativa en el costo de financiamiento externo.

Qué conviene mirar desde el lado del inversor local

Si finalmente la Fed decide subir, el movimiento más probable es que los bonos argentinos en dólares sufran una corrección de precios y que el riesgo país se tense. En pesos, los instrumentos cortos atados a tasas locales podrían ganar atractivo relativo, aunque eso dependerá de cómo reaccione el BCRA y de las expectativas de devaluación.

En cualquier caso, el dato relevante no es solo si sube o no, sino cuánto tiempo las tasas se mantienen en niveles restrictivos. Para quien tiene exposición a mercados emergentes, especialmente a la Argentina, conviene seguir de cerca los próximos números de inflación estadounidense y los movimientos en los futuros de tasas. Un escenario de tasas altas por más tiempo sigue siendo el principal riesgo externo para las carteras locales en los próximos meses.

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