Economía

Por qué hubo déficit fiscal en junio según Luis Caputo

El ministro de Economía reconoció un rojo en las cuentas públicas de junio, influido por el pago del medio aguinaldo, pero apuntó principalmente a una medida oficial que generó un impacto significativo en el resultado primario.

Publicado el 20 de julio de 2026, 06:10 hs

Luis Caputo en conferencia de prensa explicando balances fiscales
iProfesional — Economía

El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó este martes las razones detrás del déficit fiscal registrado en junio, un resultado que sorprendió a algunos analistas pese a la narrativa oficial de superávit sostenido.

Según los datos preliminares difundidos por la Oficina de Presupuesto del Congreso, el Sector Público Nacional registró en junio un déficit primario de alrededor de 0,1% del PIB, el primero en varios meses. El pago del medio aguinaldo a empleados públicos, que suele concentrarse en ese mes, ejerció presión adicional sobre las erogaciones. Sin embargo, Caputo fue enfático al señalar que el principal responsable fue una medida de política oficial que implicó un desembolso extraordinario.

La medida en cuestión fue el pago de una compensación a importadores por el esquema de “importaciones con pago diferido” implementado durante la gestión anterior. Este arreglo, que permitía a las empresas postergar el pago de divisas, generó un impacto fiscal al momento de su regularización. Caputo lo describió como un “efecto residual” de decisiones previas, que ahora se materializa en las cuentas del Tesoro.

Desde una perspectiva comparada, este tipo de ajustes no es infrecuente en procesos de corrección fiscal en mercados emergentes. Países como Brasil en 2015-2016 o Turquía en 2018-2019 también enfrentaron “herencias” de pasivos contingentes que alteraron temporalmente los números fiscales. En Argentina, la historia reciente está llena de ejemplos donde el resultado primario se vio distorsionado por pagos únicos o reestructuraciones de deudas comerciales.

El ministro insistió en que el superávit acumulado en el primer semestre se mantiene en torno al 0,5% del PIB, un logro relevante si se considera el contexto de recesión y la herencia recibida. “No es un déficit estructural, es un efecto puntual”, remarcó en declaraciones recogidas por medios locales. Esta distinción es clave: el déficit de junio no modificaría la trayectoria fiscal proyectada para el año completo, según estimaciones del equipo económico.

Para el lector argentino, habituado a ver cómo los números fiscales se ajustan mes a mes por factores estacionales o extraordinarios, conviene mirar esto en perspectiva. El pago del aguinaldo representa un componente previsible del gasto público; el impacto de la compensación a importadores, en cambio, revela las tensiones que genera el proceso de normalización de las relaciones comerciales y cambiarias.

Desde el punto de vista macro, el dato refuerza la necesidad de seguir ajustando el gasto primario para compensar estos efectos puntuales. El Ministerio de Economía ya anticipó que en julio se volvería al superávit, siempre que no aparezcan nuevos pasivos ocultos. Los mercados, por su parte, reaccionaron con moderada cautela: los bonos soberanos mostraron poco movimiento, mientras que el riesgo país se mantuvo estable por encima de los 1.000 puntos básicos.

La pregunta que vale la pena hacerse es si este tipo de “sorpresas” fiscales seguirán apareciendo a medida que se profundice la auditoría de las cuentas heredadas. En un contexto donde la credibilidad fiscal es moneda corriente para atraer flujos de capital, cada desviación —aunque explicada— genera ruido. Caputo apuesta a que la transparencia en la explicación compense el impacto negativo del número.

En definitiva, el déficit de junio no altera sustancialmente el panorama fiscal argentino de 2024, pero sirve como recordatorio de que la herencia de desequilibrios pasados todavía pesa. Quien haya seguido la historia económica local reconocerá aquí un patrón recurrente: los ajustes fiscales casi nunca son lineales y suelen estar salpicados de estos eventos puntuales que exigen correcciones posteriores.

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