Pumpco se quedó con el gasoducto de Vaca Muerta por u$s 1.200 millones y Techint quedó afuera
Un consorcio liderado por el dueño del Inter Miami ganó la licitación de la megaobra clave para ampliar la evacuación de gas de Vaca Muerta. Es un nuevo revés para el grupo Techint en un contrato millonario.
Un consorcio encabezado por Pumpco, empresa ligada al empresario estadounidense Jorge Mas —dueño del Inter Miami junto a Messi—, se adjudicó la licitación para la construcción del segundo tramo del gasoducto que ampliará la capacidad de evacuación de gas desde Vaca Muerta. El monto del contrato supera los u$s 1.200 millones y representa un golpe para el grupo Techint, que quedó fuera de la principal obra de infraestructura energética en marcha en el país.
La decisión, que se esperaba desde hace semanas, fue confirmada por fuentes oficiales y por las propias empresas. Pumpco formó un consorcio con otras firmas locales e internacionales que ofreció condiciones técnicas y financieras superiores en la evaluación del pliego. Techint, que había sido el gran favorito en las primeras rondas y que ya construyó el primer tramo del gasoducto, presentó una oferta que no alcanzó a competir en el tramo final.
Desde el punto de vista macro, la obra es estratégica. Vaca Muerta produce hoy alrededor de 80 millones de metros cúbicos diarios de gas y el cuello de botella de transporte limita el crecimiento de las exportaciones y la sustitución de importaciones. El nuevo gasoducto, que correrá paralelo al existente, permitirá sumar entre 15 y 20 millones de m³/día adicionales hacia el centro del país y, eventualmente, hacia Chile y Brasil. En un contexto de ajuste fiscal severo, el Gobierno priorizó la participación de capitales privados y financiamiento externo para no cargar el proyecto al Tesoro.
Jorge Mas no es un desconocido en la Argentina. Su familia ha tenido inversiones en el sector energético y de infraestructura en la región desde hace años. La irrupción de Pumpco en una licitación de esta magnitud marca el interés de capitales norteamericanos por los recursos no convencionales locales, en un momento en que Washington mira con atención el potencial de Vaca Muerta como proveedor alternativo de gas licuado para Europa y Asia.
Para Techint, el revés es significativo. El grupo había invertido tiempo y recursos en el proyecto y ya había ejecutado con éxito la primera etapa. Fuentes cercanas al holding señalaron que la oferta del consorcio ganador incluyó condiciones de financiamiento más agresivas y un esquema de plazos que el Estado consideró más conveniente. No sería la primera vez que una empresa local con trayectoria pierde frente a un jugador con mayor capacidad de apalancamiento financiero internacional.
Mirado en perspectiva comparada, el caso recuerda lo ocurrido en otros países latinoamericanos cuando grandes obras de infraestructura energética fueron licitadas con criterios que privilegiaron el acceso a financiamiento blando o a socios con respaldo de multilaterales. En Brasil, durante el auge del pré-sal, consorcios con participación china y estadounidense desplazaron a constructoras locales tradicionales. En México, la reforma energética de Peña Nieto abrió la puerta a jugadores globales en ductos y terminales de GNL.
El resultado también habla de la evolución del esquema de incentivos en la Argentina de 2025. El Gobierno busca señales para inversores extranjeros en un año donde los flujos de capital hacia emergentes siguen condicionados por la tasa de la Fed. Adjudicar una obra de esta envergadura a un consorcio con fuerte componente norteamericano envía un mensaje en el marco de la rivalidad geopolítica con China, que había mostrado interés en el sector a través de otras vías.
Desde el lado local, las pymes y constructoras que integran los distintos consorcios mantendrán un rol relevante en la ejecución. El pliego obliga a un porcentaje mínimo de integración nacional, lo que debería traducirse en empleo calificado en Neuquén y en la cadena de proveedores de tubos, válvulas y servicios asociados.
Queda por ver cómo impactará esta decisión en el futuro de las licitaciones de Vaca Muerta. Techint ya anunció que analizará posibles acciones administrativas, aunque fuentes del sector descartan que el fallo sea revertido. Para el mercado, lo relevante es que la obra avance: cada mes de demora en la ampliación del gasoducto equivale a millones de dólares en gas que Argentina sigue importando o deja de exportar.
En un país acostumbrado a ver las mismas empresas ganar las grandes licitaciones, la llegada de un jugador como Pumpco rompe un molde. Si el consorcio cumple los plazos y el presupuesto, podría abrir la puerta a una nueva camada de inversores interesados en la infraestructura energética argentina. Si tropieza, el precedente servirá para recordar que ejecutar megaobras en la Argentina sigue siendo un ejercicio de alto riesgo, independientemente de la bandera del que las construya.