Opinión

Wall Street adelanta bajas tras trimestre récord y todos miran a Kevin Warsh

Publicado el 01/07/2026 10:30 hs

Pantallas de cotizaciones en Wall Street con gráficos en rojo y el logo de la Reserva Federal al fondo
Ámbito Financiero — Finanzas

Los principales índices neoyorquinos anticipan una apertura negativa luego de tres meses excepcionales. El foco está puesto en las declaraciones del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en medio de un petróleo estable y negociaciones sensibles entre Washington y Teherán.

Los futuros de Wall Street operan con signo negativo en la mañana de este jueves, anticipando una apertura a la baja en los principales índices tras un trimestre que quedará marcado como uno de los más fuertes de los últimos años. El Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq acumularon ganancias superiores al 10% entre enero y marzo, impulsados por el optimismo en torno a la inteligencia artificial, la moderación de la inflación y las expectativas de recortes de tasas. Pero los inversores ahora parecen tomar ganancias y miran con atención lo que diga Kevin Warsh, actual presidente de la Reserva Federal.

Warsh, quien asumió el cargo en reemplazo de Jerome Powell a fines de 2025 tras una designación sorpresiva de la administración Trump, hablará esta tarde en una conferencia organizada por el Peterson Institute for International Economics en Washington. Sus palabras serán escrutadas con lupa: el mercado quiere pistas sobre el ritmo de normalización monetaria, la evolución del balance de la Fed y, sobre todo, cómo evalúa el nivel actual de las tasas en un contexto de fuerte crecimiento y tensiones geopolíticas.

El petróleo, por su parte, se mantiene en un rango moderado. El WTI opera cerca de los 78 dólares el barril, sin grandes movimientos a pesar de que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear persa siguen su curso en Omán. Una eventual flexibilización de sanciones podría agregar oferta al mercado y presionar aún más las cotizaciones, pero por ahora el efecto es limitado. Los analistas recuerdan que el crudo ya descontó gran parte del riesgo geopolítico durante el primer trimestre.

Desde una perspectiva histórica, este tipo de consolidaciones tras rallies fuertes no son infrecuentes. Quien haya seguido los mercados entre 2017 y 2019 recordará cómo el S&P 500 alternaba subidas de más del 10% trimestrales con correcciones técnicas de entre 3% y 6% que terminaban siendo oportunidades de compra. La diferencia hoy es que el contexto macro es más complejo: la deuda pública estadounidense supera el 130% del PBI, el déficit fiscal ronda el 7% y la curva de rendimientos sigue invertida en varios tramos.

Warsh, un ex gobernador de la Fed con pasado en Morgan Stanley y estrechos vínculos con el mundo republicano, siempre fue crítico del quantitative easing prolongado. En sus intervenciones públicas de los últimos meses ha insistido en que la Fed debe priorizar la estabilidad de precios por encima del pleno empleo si quiere evitar una desanclaje de las expectativas inflacionarias. Esa postura, más hawkish que la de Powell, generó cierta inquietud en los mercados de renta variable.

Para el inversor argentino la dinámica resulta familiar y a la vez riesgosa. Cada vez que Wall Street ajusta posiciones, los bonos soberanos y las acciones locales acusan el golpe con mayor intensidad. El riesgo país se mantiene por encima de los 1.500 puntos y cualquier señal de endurecimiento monetario en Estados Unidos tiende a fortalecer al dólar y a presionar las monedas emergentes. No es casualidad que el dólar MEP y el CCL hayan mostrado mayor volatilidad en las últimas dos semanas.

Lo interesante no es tanto si Warsh confirma o no un recorte de tasas en junio —el mercado ya lo descuenta solo parcialmente—, sino si da pistas sobre el nuevo marco de reacción de la Fed ante shocks. ¿Está dispuesto el banco central a tolerar una inflación por encima de la meta durante más tiempo para evitar una recesión? ¿O priorizará volver al 2% aunque eso implique tasas más altas por más tiempo? La respuesta condicionará no solo el desempeño de Wall Street en el segundo trimestre sino también el costo de financiamiento global para economías como la argentina.

Por ahora, los futuros siguen en rojo. El VIX, ese termómetro del miedo, subió levemente por encima de los 15 puntos, todavía lejos de niveles de estrés pero mostrando que la complacencia del primer trimestre empieza a disiparse. Los ojos, una vez más, están en Washington. Y en lo que Kevin Warsh decida comunicar esta tarde.

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