Economía

Aduana argentina prepara nuevo esquema para controlar compras por Amazon e importaciones

Publicado el 24/06/2026 17:40 hs

Oficiales de la Aduana argentina revisando paquetes de importaciones en depósito internacional
iProfesional — Economía

La Aduana busca transparentar envíos internacionales con un esquema que segmenta actores y aplica impuestos de manera más estricta. El cambio apunta a reducir evasión en compras online del exterior.

La Aduana argentina está ultimando un nuevo esquema de control y cobro de impuestos para las compras realizadas en plataformas internacionales como Amazon, Shein o AliExpress. El objetivo central es transparentar un universo de operaciones que creció exponencialmente en los últimos años y que, según estimaciones oficiales, genera una fuga de divisas y una pérdida de recaudación no menor.

El esquema, que se encuentra en etapa de consulta con operadores logísticos y couriers, segmentará a los actores clave: importadores formales, personas físicas que compran para uso personal y aquellos que, bajo el disfraz de envíos “de bajo valor”, realizan importaciones comerciales encubiertas. Fuentes cercanas al organismo confirmaron que se endurecerán los controles sobre los llamados “envíos postales” y se buscará aplicar de manera más sistemática los aranceles, el IVA y el impuesto a las ganancias cuando corresponda.

Según datos del propio organismo, el volumen de paquetes ingresados por correo internacional se multiplicó por cinco desde 2019. Gran parte de ese aumento se explica por el boom de las compras online durante la pandemia, pero también por la brecha cambiaria que convirtió a estas plataformas en una alternativa más barata que comprar en el mercado local. El nuevo régimen intentará cerrar esa ventana.

El mecanismo previsto contempla un sistema de declaración anticipada obligatoria por parte de los couriers y operadores postales. Cada envío deberá identificar claramente al destinatario, el valor real de la mercadería y la descripción detallada del producto. Aquellos paquetes que superen ciertos umbrales —aún en definición— pasarán automáticamente a un régimen de importación formal con pago de tributos en origen o en destino, según el caso.

Para las compras de bajo valor destinadas a uso personal se mantendría un límite exento, pero se reduciría respecto de los umbrales actuales y se aplicaría un impuesto simplificado (similar al que rige para los envíos de hasta US$ 200 o US$ 300, según la normativa vigente). La idea es que el pago se realice de forma electrónica antes de que el paquete llegue al país, evitando así la acumulación de bultos en los depósitos aduaneros.

Desde el punto de vista comparado, Argentina no está sola en esta tendencia. Países como México, Brasil y Chile han endurecido en los últimos años sus regímenes de control de envíos postales internacionales. Brasil, por ejemplo, implementó un programa de “Remessa Conforme” que obliga a las plataformas a actuar como importadores de facto y a recaudar impuestos en origen. La experiencia brasileña muestra tanto beneficios en recaudación como quejas de los consumidores por mayores costos finales.

En el caso argentino, el desafío técnico es considerable. El sistema actual de couriers opera con información fragmentada y con una capacidad limitada de fiscalización posterior. El nuevo esquema requerirá inversión en tecnología, cruces automáticos de datos con AFIP y posiblemente acuerdos bilaterales con plataformas extranjeras para que proporcionen información de manera automática.

Para el importador formal y la industria local, el cambio representa una noticia positiva. Muchos sectores productivos vienen denunciando competencia desleal de productos que ingresan sin pagar los tributos completos. Sin embargo, para el consumidor final que usa estas plataformas para acceder a bienes no disponibles localmente o a precios más convenientes, el impacto será negativo: los costos finales subirán.

La medida se enmarca en un contexto más amplio de normalización de la política comercial y cambiaria. Con una brecha cambiaria que se ha reducido pero que todavía persiste, y con la necesidad de acumular reservas, el Gobierno busca cerrar todas las vías de fuga de divisas que pueda. Las compras por Amazon y similares representan, en ese sentido, una de las más visibles y cuantificables.

Queda por verse cómo se implementará el esquema en la práctica. La experiencia argentina en materia de controles aduaneros muestra que muchas veces las buenas intenciones regulatorias chocan contra la capacidad operativa real y contra la creatividad de los operadores para encontrar nuevos atajos. Si el nuevo régimen logra equilibrar efectividad, simplicidad y legitimidad, podría convertirse en un precedente útil para otros países de la región.

Por ahora, el mensaje de la Aduana es claro: el período de “todo vale” en los envíos internacionales está llegando a su fin. Quienes compran en el exterior deberán habituarse a un escenario de mayor control y, casi con certeza, de mayor costo impositivo.

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