La Fed mantiene tasas por quinta vez consecutiva y expone división interna
La Reserva Federal dejó sin cambios el rango de tasas entre 3,5% y 3,75%. Tres miembros votaron por subirlas, dejando abierta la posibilidad de un ajuste en septiembre y enviando señales mixtas a los mercados emergentes.
La Reserva Federal de Estados Unidos decidió este miércoles mantener sin cambios su tasa de política monetaria en el rango de 3,5%-3,75%. Se trata de la quinta reunión consecutiva en la que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) opta por la pausa, pero el comunicado vino acompañado de una disidencia poco habitual: tres miembros votaron a favor de un aumento de 25 puntos básicos.
La división interna es el dato más relevante del día. En las actas de las últimas reuniones ya se había percibido un debate creciente entre quienes priorizan el riesgo de que la inflación se estanque por encima del objetivo del 2% y quienes temen que un ajuste prematuro frene la desaceleración del mercado laboral. Esta vez el desacuerdo se tradujo en votos concretos.
Desde el punto de vista de la economía real estadounidense, los indicadores siguen enviando señales mixtas. La inflación núcleo se ha moderado pero aún se ubica alrededor del 2,6% interanual, mientras que el desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos. El crecimiento del PIB en el segundo trimestre sorprendió positivamente, lo que reduce la urgencia de un recorte pero alimenta el temor a que la política monetaria se esté quedando demasiado acomodaticia.
Para Argentina y el resto de los emergentes, la decisión tiene lecturas cruzadas. Por un lado, la continuidad de tasas altas en dólares sigue presionando los flujos de capital hacia activos de mayor riesgo. Por otro, la posibilidad cada vez más concreta de que la Fed comience a bajar a partir de septiembre (o incluso antes si los datos de empleo se debilitan) podría aliviar la presión sobre los carry trades y sobre el dólar global.
El mercado de futuros de tasas ahora asigna una probabilidad de casi 70% a un recorte de 25 puntos básicos en la reunión de septiembre. Sin embargo, el tono del comunicado y la conferencia de prensa de Jerome Powell serán clave para confirmar si esa expectativa se consolida o si la Fed prefiere mantener la cautela.
Vale separar dos cosas. La primera es que una pausa prolongada no equivale necesariamente a un error de política. La segunda es que la disidencia de tres miembros refuerza la percepción de que el comité está más cerca del punto de inflexión de lo que el comunicado oficial sugiere. En un contexto de deuda soberana argentina que todavía depende fuertemente de las condiciones externas, estos matices importan.
Una mirada más larga muestra que episodios de disidencia en la Fed han precedido tanto a ciclos de ajuste como a giros hacia el recorte. El dato relevante acá es la magnitud del desacuerdo y la evolución de los próximos datos de inflación y empleo. Antes de sacar conclusiones definitivas sobre el impacto local, habrá que ver cómo reacciona el dólar, los Treasuries y el riesgo país en las próximas sesiones.
Lo cierto es que la Fed dejó la puerta entreabierta. Ni confirmó un recorte en septiembre ni cerró la posibilidad de un endurecimiento si la inflación vuelve a acelerarse. Para un país como Argentina, que todavía navega un programa de estabilización con cepo y reservas limitadas, esa incertidumbre externa sigue siendo un factor de riesgo relevante.