ARCA posterga facturación electrónica para bancos, seguros y tarjetas
La Administración Federal de Ingresos Públicos escalonó el calendario de implementación de la factura electrónica obligatoria para entidades financieras tras recibir planteos por dificultades operativas. Los beneficiarios ganan tiempo para adaptarse.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) decidió modificar el cronograma de obligatoriedad de la facturación electrónica para el sector financiero. La medida, comunicada en las últimas horas, responde a planteos formales de bancos, compañías de seguros y administradoras de tarjetas de crédito que alertaron sobre dificultades operativas para cumplir con los plazos originales.
Según el nuevo esquema, las entidades financieras contarán con plazos extendidos que van desde los 6 hasta los 18 meses adicionales, dependiendo del tamaño y del tipo de operación. Esto implica que muchos contribuyentes del sector no deberán implementar el sistema hasta bien entrado 2026 o incluso 2027 en algunos casos.
¿Quiénes se benefician?
Los principales ganadores son las entidades medianas y pequeñas del sistema financiero, que argumentaron falta de tiempo para integrar sus sistemas legacy con el nuevo esquema de comprobantes electrónicos del fisco. También se vieron beneficiadas las aseguradoras, que enfrentan complejidades adicionales por la diversidad de pólizas y coberturas.
En el caso de las tarjetas de crédito y sus procesadoras, la postergación permite resolver cuestiones técnicas vinculadas al volumen de transacciones diarias, que supera con creces el de la mayoría de los sectores productivos.
Desde el punto de vista macro, esta decisión no altera sustancialmente la recaudación esperada en el corto plazo, pero sí reduce el riesgo de errores masivos en la emisión de comprobantes que podrían haber generado sanciones y reclamos posteriores. La experiencia de 2023 y 2024 con otros sectores mostró que los plazos demasiado ajustados suelen derivar en prórrogas masivas y sobrecarga en los canales de atención de ARCA.
Contexto comparado
Argentina no es el primer país en enfrentar este tipo de desafíos. Brasil, con su sistema de Nota Fiscal Eletrônica (NF-e), fue escalando la obligatoriedad durante casi una década, sector por sector, precisamente para evitar colapsos operativos. Chile, en cambio, avanzó más rápido pero con mayor inversión previa en infraestructura tecnológica de las empresas.
En el caso local, el organismo recaudador optó por el camino pragmático: escuchar los planteos y ajustar. Fuentes del sector financiero consultadas indican que el nuevo cronograma es “razonable” aunque todavía exigente, especialmente para las entidades que operan con sistemas core bancarios antiguos.
Qué sigue
El próximo paso será la publicación formal de las resoluciones generales que actualicen los plazos. Mientras tanto, las empresas del sector financiero deberán avanzar en la adecuación de sus procesos internos, ya que la postergación no implica una exención definitiva.
Para las PyMEs y contribuyentes de otros rubros que ya están obligados, esta noticia no genera cambios. Sin embargo, marca un precedente: cuando el sector financiero habla, ARCA escucha. En un año donde la prioridad fiscal sigue siendo la consolidación de las cuentas públicas, cualquier medida que facilite el cumplimiento voluntario sin sacrificar recaudación futura es bienvenida.
El dato relevante acá es que la facturación electrónica ya no es solo una herramienta de control tributario; se ha convertido en un proyecto de modernización estructural del Estado. Postergar su aplicación en sectores complejos no es un retroceso, sino un reconocimiento de que la velocidad de la norma debe adaptarse a la velocidad de los sistemas productivos.