Argentina recurre al mercado local para cubrir el pago de US$4.200 millones a bonistas en julio
El Ministerio de Economía completó la colocación del Bonar 2028 (AO28) y reunió la mayor parte de los fondos necesarios para enfrentar el vencimiento del 9 de julio. Con la segunda vuelta de la licitación, se alcanzó el cupo máximo autorizado de US$2.000 millones.
El Ministerio de Economía cerró este lunes la segunda vuelta de licitación del Bonar 2028 (AO28), un bono en dólares emitido bajo legislación local, y de esa manera completó la mayor parte de la financiación necesaria para afrontar el vencimiento de aproximadamente US$4.200 millones que operará el próximo 9 de julio con tenedores de deuda privada.
En la ronda final se adjudicaron 100 millones de dólares, lo que permitió llegar al cupo máximo autorizado de US$2.000 millones para este instrumento. El remanente del pago se cubrirá con recursos propios del Tesoro y con la licitación complementaria de otros títulos locales que se viene realizando en las últimas semanas.
¿Por qué se elige el mercado local?
La decisión de financiarse en el mercado doméstico no es casual. Con reservas netas del Banco Central aún en terreno negativo y un acuerdo con el FMI que limita fuertemente el endeudamiento externo, el Tesoro busca evitar cualquier operación que implique salida de dólares frescos del sistema financiero local. El AO28, al estar denominado en dólares pero pagadero y liquidable en pesos al tipo de cambio oficial, permite captar demanda de inversores institucionales y fondos comunes que tienen posiciones en moneda dura sin generar una presión adicional sobre las reservas.
Desde el vamos, la Secretaría de Finanzas había señalado que el objetivo era cubrir al menos el 50% del vencimiento julio con colocaciones locales. Con los US$2.000 millones del AO28 más las licitaciones previas de otros bonos dollar-linked y CER, esa meta ya está cumplida con holgura.
El perfil del bono y quién lo compró
El Bonar 2028 rinde alrededor de 9-10% en dólares bajo la curva local, un carry atractivo para inversores que buscan dolarizarse sin recurrir al CCL o al MEP en un contexto de brecha cambiaria contenida. Su duration relativamente corta (alrededor de 3,8 años) lo hace atractivo para fondos que no quieren tomar demasiado riesgo de tasa ni de crédito soberano de largo plazo.
Según fuentes del mercado, la demanda provino principalmente de bancos, fondos comunes de inversión money market con mandato de dolarización parcial y algunos family offices que rotaron posiciones desde otros títulos que ya habían corrido fuerte en precio.
Implicancias para el inversor retail
Para el inversor minorista que opera en la comitente, este movimiento del Tesoro tiene varias lecturas prácticas:
- Oferta de carry en dólares: el AO28 sigue siendo uno de los pocos instrumentos que ofrece rendimiento positivo en dólares bajo legislación local, aunque con el riesgo país implícito.
- Liquidez: al ser uno de los bonos más negociados del panel, permite entrar y salir con spreads razonables.
- Riesgo regulatorio: como todo título bajo ley argentina, está expuesto a eventuales reestructuraciones o cambios normativos, algo que no ocurre con los bonos bajo Nueva York.
Quien ya tenga AO28 en cartera puede considerar si conviene rotar parte hacia otros nombres de la curva (AL30, GD30) o si, por el contrario, el carry compensa mantenerlo hasta el próximo tramo de la curva.
El resto del cronograma de pagos
Con el vencimiento de julio prácticamente cubierto, la atención se traslada ahora a los compromisos de agosto y septiembre. En total, el Tesoro enfrenta unos US$7.500 millones de amortizaciones de capital e intereses con privados hasta fin de año. La estrategia declarada sigue siendo la misma: maximizar el financiamiento local y usar reservas solo como último recurso.
El mercado interpretó positivamente el resultado de la licitación. El AO28 cerró la rueda con una leve suba y el riesgo país se mantuvo estable por debajo de los 1.450 puntos básicos. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego llegará en las próximas licitaciones, cuando el Tesoro intente renovar los vencimientos que ya no contarán con el “efecto julio” de un pago tan grande.
En síntesis, Argentina sigue apostando al mercado doméstico para oxigenar sus pagos externos. Es una estrategia que alivia la presión cambiaria en el corto plazo, pero que posterga el desafío de volver a tener acceso normal al financiamiento internacional. Para el inversor, representa una ventana de carry en dólares que conviene dimensionar dentro de una cartera diversificada y con horizonte claro.