Argentinos compran más dólares pero los dejan en el banco: la buena noticia para Caputo
A pesar del persistente apetito por la divisa, crece la tendencia de los ahorristas a depositar sus dólares en entidades financieras en lugar de guardarlos en el colchón. Esto representa un alivio para la estabilidad financiera y un dato positivo para el equipo económico.
El apetito por dólares de los argentinos no da señales de agotarse, pero hay un cambio de comportamiento que empieza a notarse y que, desde el punto de vista del equipo económico, es una buena noticia: cada vez más de esos billetes terminan depositados en bancos en lugar de quedar guardados bajo el colchón.
Según datos del BCRA y de las principales entidades, en los últimos meses se observa un incremento sostenido en los saldos de cuentas en dólares de personas físicas. Si bien la compra neta de divisa sigue siendo positiva —los ahorristas siguen dolarizándose—, una porción cada vez mayor de esos dólares se queda dentro del sistema financiero.
¿Qué cambió en el comportamiento de los ahorristas?
Durante años, la desconfianza hacia el sistema bancario llevó a que una parte importante de los dólares ahorrados por las familias argentinas terminara en cajas fuertes, cajones o debajo de los colchones. Esa conducta generaba dos problemas: por un lado, sacaba liquidez del sistema; por el otro, aumentaba el riesgo de una corrida bancaria en caso de shock de confianza.
Ahora el panorama es distinto. Aunque la demanda de dólares sigue alta —impulsada por la incertidumbre cambiaria, la brecha entre el dólar oficial y los paralelos y la memoria reciente de cepos y restricciones—, los inversores parecen estar optando por la seguridad y la liquidez que ofrecen las cuentas bancarias en moneda extranjera.
"El dólar en banco rinde cero, pero al menos está protegido, asegurado y disponible", resume un operador de una ALYC que atiende a clientes retail de altos ingresos. Según sus números, en el último trimestre los depósitos en dólares de personas físicas crecieron alrededor de 12% en términos reales, mientras que la tenencia estimada "en colchón" se mantiene estable o incluso retrocede levemente.
La buena noticia para Caputo y el BCRA
Este desplazamiento de dólares del colchón al banco tiene varias lecturas positivas para el ministro de Economía, Luis Caputo, y para el Banco Central.
En primer lugar, aumenta la base de depósitos en moneda extranjera del sistema, lo que mejora la posición de liquidez de los bancos y reduce el riesgo sistémico. Segundo, permite que una parte de esos dólares pueda ser utilizada por el sistema financiero para financiar crédito en moneda extranjera o para proveer liquidez al mercado de cambios cuando sea necesario.
Tercero —y quizá lo más relevante en el corto plazo—, reduce la presión sobre la brecha cambiaria. Cuando los dólares se compran y se van al colchón, salen del circuito formal y alimentan la demanda en el mercado blue o en los MEP/CCL. Cuando se quedan en el banco, quedan dentro del sistema y pueden incluso ser parte de la oferta futura si el ahorrista decide venderlos a través de canales oficiales.
Números que respaldan la tendencia
De acuerdo con el último informe de depósitos del BCRA, los saldos de cuentas corrientes y cajas de ahorro en dólares de personas humanas mostraron un crecimiento interanual superior al 20% medido en dólares. Aunque parte de ese aumento se explica por la liquidación de exportaciones y por el ingreso de dólares de la cosecha, los analistas estiman que entre un 35% y un 40% del incremento corresponde a compras de ahorristas retail.
Además, las billeteras digitales y las plataformas de inversión que permiten operar con dólares (como Ualá, Brubank o las cuentas comitentes de las ALYC) reportan un aumento significativo en el stock de dólares custodiados. Muchos de estos nuevos depositantes son millennials y generación Z que, a diferencia de sus padres, no vivieron el corralito de 2001 y tienen menor aversión a dejar sus dólares en una entidad regulada.
¿Es el fin del dólar colchón?
No tan rápido. Todavía existe una brecha importante entre la tenencia estimada de dólares en manos de particulares (alrededor de US$ 200.000 millones según diversas consultoras) y los saldos bancarios declarados (cerca de US$ 25.000 millones). La mayor parte sigue afuera del sistema.
Sin embargo, la tendencia es clara: el colchón está dejando de ser la opción por defecto. Factores como la relativa estabilidad cambiaria de los últimos meses, la caída de la inflación y la mayor oferta de instrumentos en dólares (como los bonos dollar-linked o los FCI que invierten en instrumentos en moneda extranjera) están contribuyendo a que los ahorristas reconsideren dónde guardan sus billetes verdes.
Qué conviene mirar de acá en adelante
Para el inversor concreto, la pregunta ya no es solo "¿compro dólares o no?", sino "¿dónde los guardo una vez que los compré?". Las opciones hoy son más variadas que hace cinco años: desde una simple caja de ahorro en dólares hasta un FCI que invierte en bonos cortos en dólares, pasando por cuentas remuneradas en moneda extranjera que algunas fintechs están empezando a ofrecer.
Desde el punto de vista macro, si esta tendencia se consolida, Caputo y el equipo económico ganan un aliado silencioso: un sistema financiero con más dólares depositados es un sistema menos propenso a corridas y más resiliente ante shocks externos.
El desafío ahora es mantener esa confianza. Porque, como bien sabe cualquier ahorrista argentino, la historia reciente enseña que la confianza en el sistema bancario puede evaporarse más rápido de lo que se construye. Por ahora, sin embargo, los números muestran que los dólares están volviendo —aunque sea de a poco— al circuito formal. Y eso, para el Gobierno, es una buena noticia.