Bitcoin recupera los u$s65.000 y busca dejar atrás la racha bajista de la última semana
La principal criptomoneda rebotó con fuerza tras la corrección de los últimos días, mientras los inversores monitorean las conversaciones entre Washington y Teherán y la postura hawkish de Kevin Warsh en la Reserva Federal.
Bitcoin volvió a operar por encima de los u$s65.000 este lunes, recuperando terreno perdido durante una semana en la que la corrección superó el 8% y que dejó a la criptomoneda en su nivel más bajo desde fines de abril. El rebote se produce en un contexto de menor aversión al riesgo global y con los operadores atentos a dos variables externas de alto impacto: las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear persa y el endurecimiento retórico de Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal.
El repunte de las últimas horas no borra del todo la fragilidad que mostró el mercado cripto en los últimos siete días. La combinación de tomas de ganancias tras el rally de mayo, la cautela ante posibles disrupciones en el suministro de petróleo por el conflicto en Medio Oriente y las señales de que la Fed mantendrá las tasas más altas por más tiempo generaron una ola de ventas que llevó a Bitcoin a tocar un mínimo intradiario de u$s59.800 el viernes. Desde ese piso, la recuperación fue rápida: en menos de 48 horas sumó casi 5.500 dólares.
Los analistas de mercado destacan que el movimiento alcista se dio con volúmenes moderados y sin que se observara todavía un cambio estructural en el posicionamiento de los grandes inversores institucionales. “Es un rebote técnico más que un cambio de tendencia”, resumió un reporte de Galaxy Digital. Sin embargo, el hecho de que Ethereum y Solana acompañen el movimiento sugiere que se trata de una mejora generalizada del sentimiento en el ecosistema cripto y no solo de un movimiento aislado de Bitcoin.
El factor geopolítico volvió a jugar un rol central. Las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, mediadas por Omán y Qatar, generaron expectativas de que se pueda evitar una escalada militar que afecte el estrecho de Ormuz. Un cierre parcial de esa vía marítima elevaría de inmediato el precio del petróleo y, por arrastre, la inflación global, lo que complicaría aún más el panorama para la política monetaria de la Fed. Por ahora, el mercado interpreta que el riesgo de disrupción energética se redujo, lo que favorece a los activos de riesgo como Bitcoin.
Pero el principal ancla de incertidumbre sigue siendo la Reserva Federal. Kevin Warsh, quien asumió la presidencia del banco central en febrero tras la salida de Jerome Powell, ha endurecido su discurso en las últimas semanas. En una intervención virtual ante el Peterson Institute, Warsh dejó claro que no ve espacio para recortes de tasas en lo que resta del año y que, de hecho, evalúa un aumento adicional de 25 puntos básicos si los datos de inflación de junio y julio no muestran una desaceleración clara. Esa postura hawkish contrasta con las expectativas que dominaban hace un mes, cuando el mercado descontaba dos bajas de tasas antes de diciembre.
Para los inversores argentinos, el rebote de Bitcoin tiene una lectura adicional. En un contexto donde el dólar blue y los paralelos se mantienen relativamente estables pero con presión alcista contenida, las criptomonedas siguen funcionando como una alternativa de cobertura ante posibles sobresaltos cambiarios o inflacionarios. Sin embargo, la correlación cada vez mayor entre Bitcoin y los movimientos de las tasas largas de Estados Unidos reduce el carácter de “activo refugio” que algunos le atribuían en ciclos anteriores.
Desde el punto de vista técnico, Bitcoin enfrenta ahora una resistencia relevante en los u$s67.200, nivel que coincide con el 38,2% de retroceso de la última gran suba y con una zona de oferta histórica. Superar ese umbral con volumen y con la confirmación de los flujos hacia los ETF de Bitcoin al contado sería la señal que muchos esperan para confirmar un nuevo tramo alcista. Hasta entonces, el mercado se mueve entre la esperanza de un acuerdo diplomático en Medio Oriente y el temor a que Warsh cumpla su palabra y mantenga la política monetaria restrictiva por más tiempo del esperado.
La historia reciente muestra que las correcciones de 8-12% son frecuentes en el ciclo alcista de Bitcoin, incluso en años de fuerte adopción institucional. Lo que cambia es la velocidad de recuperación y la capacidad de la criptomoneda de disociarse de los movimientos de los bonos del Tesoro. Por ahora, esa disociación es parcial: cuando los yields suben con fuerza, Bitcoin sufre; cuando se calman, rebota. Esa correlación sigue siendo la variable clave que los inversores locales y globales deberán monitorear en las próximas semanas.