Mercados

Volatilidad externa pesa sobre bonos y acciones locales: balance de la semana

La incertidumbre en Wall Street y los movimientos de la Fed condicionaron el comportamiento de los activos argentinos. Mientras los bonos soberanos cedieron terreno, el S&P Merval cerró mixto en una semana marcada por la cautela de los inversores.

Publicado el 25 de julio de 2026, 02:20 hs

La semana que terminó dejó en evidencia, una vez más, cómo los mercados locales siguen atados a los vaivenes externos. La combinación de datos de inflación más altos de lo esperado en Estados Unidos, dudas sobre el ritmo de recortes de la Fed y un dólar global fortalecido generó salidas de riesgo en los emergentes, incluyendo Argentina.

Los bonos soberanos en dólares operaron con clara tendencia bajista. El Global 2030, uno de los más líquidos, cayó alrededor de 2,5% en la semana y el yield promedio de la curva soberana volvió a acercarse al 15%. El riesgo país, medido por el EMBI de JP Morgan, subió 45 puntos básicos y cerró por encima de los 1.350 puntos, alejándose de los mínimos del mes.

En el segmento local, los bonos en pesos ajustados por CER mostraron mejor performance relativa, aunque con volúmenes acotados. El TX26 y el T2X4 operaron con leves alzas, reflejando la preferencia por instrumentos cortos en un contexto de tasas reales que siguen siendo negativas en el tramo más largo.

Las acciones terminaron la semana con performance mixta. El S&P Merval acumuló una caída de 1,8% medido en pesos, aunque en dólares CCL la pérdida fue algo menor. Los bancos volvieron a ser los más afectados por el contexto externo, mientras que energéticas y algunas exportadoras lograron cerrar en positivo. El ADRs de YPF fue uno de los pocos que escapó a la tendencia general gracias a los precios internacionales del petróleo.

Desde el plano local, el dato más relevante fue la licitación de letras del Tesoro. El Ministerio de Economía logró colocar poco más de $2,8 billones, aunque con una mayor concentración en instrumentos a tasa fija que en los CER. Esto sugiere que, al menos por ahora, el mercado sigue creyendo en la desaceleración inflacionaria anunciada por el equipo económico.

El BCRA, por su parte, continuó comprando dólares en el MULC aunque a un ritmo más moderado que en las semanas previas. Las reservas brutas se mantuvieron estables en torno a los USD 31.000 millones, mientras que las netas siguen en terreno negativo si se descuentan los swaps con China y otras líneas.

Vale separar dos cosas. La volatilidad externa es un factor que Argentina no controla y que suele amplificar los movimientos locales. Pero también es cierto que el carry de los bonos en pesos sigue siendo atractivo para inversores institucionales que operan con horizontes de pocas semanas. Ese trade se mantiene mientras la brecha cambiaria no se dispare y la inflación siga bajando.

Lo que podría salir distinto es el impacto de la temporada alta de liquidación agropecuaria. Si el campo acelera las ventas de soja y maíz en las próximas semanas, el BCRA podría acumular reservas con mayor velocidad y eso daría algo de oxígeno al frente cambiario. Sin embargo, la demanda de dólares para importaciones y para el pago de deudas sigue siendo elevada.

Antes de sacar conclusiones apresuradas, conviene mirar los flujos. Los FCI de renta fija dolarizada siguieron recibiendo suscripciones, aunque a un ritmo más lento que en marzo. Eso habla de una cautela creciente entre los inversores locales, que prefieren mantener liquidez antes que tomar posiciones direccionales fuertes.

El dato relevante acá es que el mercado argentino ya no opera en el vacío. La sensibilidad a lo que pase en Washington y Nueva York es alta, y eso probablemente se mantenga hasta que se clarifique el sendero de la política monetaria de la Fed. Mientras tanto, los activos locales seguirán moviéndose con dos velocidades: una determinada desde afuera y otra, más lenta, condicionada por los fundamentos domésticos.

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