Buenos Aires acelera su candidatura para la Fórmula 1 con proyección de u$s 500 millones
El gobierno porteño avanza en negociaciones para albergar una carrera de Fórmula 1 y calcula un impacto económico de 500 millones de dólares por evento. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para atraer grandes eventos deportivos internacionales.
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires intensifica las gestiones para convertirse en sede de una carrera de Fórmula 1, con una estimación de ingresos directos e indirectos que rondaría los 500 millones de dólares por edición.
La iniciativa, que busca posicionar a la capital argentina entre las plazas más atractivas del calendario de la máxima categoría del automovilismo, se enmarca en una política más amplia de atracción de megaeventos deportivos. s oficiales indican que las conversaciones con la Fórmula 1 Group ya están en una fase avanzada, aunque todavía restan definir aspectos logísticos, de infraestructura y de financiamiento.
El cálculo de 500 millones de dólares incluye el impacto en hotelería, gastronomía, transporte, comercio y turismo en general. Según estimaciones comparadas, una carrera de F1 en una ciudad de tamaño similar genera entre 300 y 700 millones de dólares de actividad económica adicional en un fin de semana, dependiendo del circuito y la capacidad de ocupación hotelera. Buenos Aires partiría de una base favorable: su infraestructura hotelera ya consolidada y la tradición automovilística local.
Desde una perspectiva internacional, el regreso de la Fórmula 1 a Sudamérica después de años de ausencia en la región sería relevante. Países como Brasil (con Interlagos), México y, más recientemente, Arabia Saudita o Azerbaiyán han demostrado que la inversión pública en estos eventos puede tener retorno si se administra con criterio. El caso de Melbourne, que lleva décadas como sede estable, muestra que el beneficio se acumula a lo largo de años y no solo en el evento puntual.
Sin embargo, el costo de organizar una fecha de F1 no es menor. Las tarifas que cobra Liberty Media por derechos de sede suelen superar los 40 millones de dólares anuales, a lo que se suman obras de adecuación de circuito, seguridad, logística y contrapartidas de marketing. En el caso porteño, se evalúa la posibilidad de un trazado semiurbano que aproveche avenidas amplias y espacios verdes, similar a lo que se hizo en otras ciudades que no contaban con autódromo permanente.
El gobierno porteño ve en la F1 una oportunidad de relanzamiento de imagen internacional en un momento en que la ciudad busca recuperar flujo turístico postpandemia y consolidar su rol como hub regional de eventos. Además de la máxima categoría, se estudia la llegada simultánea o escalonada de otras competencias del motorsport como la Fórmula E o el Mundial de Resistencia.
Desde el punto de vista macroeconómico local, el desafío será financiar la operación sin comprometer otras prioridades fiscales. La experiencia de otros países muestra que el retorno depende en gran medida de la capacidad de generar “legado”: mejora de infraestructura que quede para la ciudad, incremento sostenido de turismo y atracción de sponsors privados que reduzcan la carga sobre el erario público.
Si las negociaciones prosperan, Buenos Aires podría debutar en el calendario 2027 o 2028, sumándose a un circuito global cada vez más disputado donde las plazas asiáticas y de Medio Oriente han ganado terreno con ofertas económicas agresivas. El cálculo de 500 millones de dólares representa, en ese contexto, una apuesta ambiciosa que deberá ser validada tanto por los números como por la ejecución concreta.
Más allá del entusiasmo inicial, la experiencia comparada sugiere cautela: pocos eventos generan el impacto mágico que prometen en los PowerPoint de presentación. El verdadero desafío será transformar un gran fin de semana de velocidad en un activo duradero para la economía porteña.