Caída de las tecnológicas: nerviosismo por valuaciones y tono hawkish de la Fed sacuden a los mercados globales
Las acciones de tecnología se desplomaron en Asia y Wall Street anticipa una fuerte corrección. El combo de valuaciones elevadas y señales de la Fed de tasas más altas por más tiempo genera un repliegue de inversores que ya se traslada a Europa y EE.UU.
El lunes asiático fue rojo intenso. El índice Hang Seng cayó más de 3,5%, arrastrado por un desplome de casi 7% en Tencent y pérdidas superiores al 5% en Alibaba y Meituan. En el Nikkei, las tecnológicas pesadas como Tokyo Electron y Advantest cedieron entre 4 y 6%. El nerviosismo se trasladó rápidamente a Europa, donde el Stoxx 600 Technology perdía más de 4% en la apertura, y a los futuros de Wall Street, que anticipan una apertura con el Nasdaq bajo fuerte presión.
El detonante inmediato fue doble. Por un lado, el tono más duro de la Reserva Federal en sus últimas comunicaciones: el “higher for longer” no es una frase vacía. Los inversores interpretan que Jerome Powell no tiene prisa por bajar tasas y que el mercado había descontado un ciclo de recortes demasiado generoso. Por el otro, la constatación de que muchas de las grandes tecnológicas cotizan a múltiplos que requieren crecimiento casi perfecto durante varios años para justificar su precio.
Este no es un evento aislado. Recuerda, con matices, la corrección de febrero de 2022, cuando el combo de inflación sorpresiva y tightening de la Fed provocó el primer gran drawdown en el sector. También evoca, aunque en escala menor hasta ahora, la “tech wreck” de 2018. En ambos casos, la combinación de valuaciones estiradas y cambio de expectativas de política monetaria fue el común denominador.
Desde la perspectiva comparada, el comportamiento actual de los inversores globales muestra un patrón clásico de “risk-off” en momentos de duda sobre el ciclo. Los flujos hacia ETFs de tecnología se habían acelerado en los últimos meses, concentrando posiciones en un puñado de nombres (el famoso “Magnificent Seven”). Cuando el catalizador negativo aparece, la salida es rápida y desordenada. Datos del Institute of International Finance muestran que los flujos hacia equity emergente y hacia tech en mercados desarrollados suelen moverse en tándem cuando cambia el tono de la Fed.
Para el inversor argentino la escena tiene varias lecturas. En primer lugar, el impacto directo sobre los ADRs de Mercado Libre, Globant y Despegar, que suelen seguir de cerca el movimiento de sus pares sectoriales en Nueva York. En segundo lugar, el efecto indirecto sobre el riesgo país y los bonos soberanos: cuando Wall Street corrige fuerte, los flujos hacia emergentes se secan y el EMBI tiende a ampliar spreads. Tercero, la señal macro: si la Fed mantiene tasas altas más tiempo, el dólar se fortalece y eso condiciona la dinámica cambiaria local y el ritmo de baja de tasas del BCRA.
No es la primera vez que el sector tecnológico lidera una corrección global. En 2000 fue el estallido de la burbuja punto com; en 2022, el ajuste post-pandemia. En cada ocasión, el mercado tardó entre 12 y 24 meses en digerir las valuaciones. La diferencia actual es que las empresas del sector tienen fundamentals mucho más sólidos que hace 25 años: márgenes elevados, generación de caja récord y, en varios casos, posiciones de cuasi monopolio en sus nichos. Eso no elimina el riesgo de corrección, pero sí cambia el piso probable.
Los analistas más cautos recuerdan que el forward P/E del Nasdaq-100 supera las 28 veces, nivel que históricamente precedió a caídas de entre 15% y 25% en los siguientes seis meses cuando coincidió con un ciclo de tasas restrictivas. Otros, más optimistas, argumentan que la adopción de IA y el crecimiento de ingresos por cloud justifican primas elevadas. La discusión, como siempre, se resolverá en los balances del segundo trimestre y en las próximas señales de la Fed.
Por ahora, el mercado está haciendo lo que sabe hacer: repricing rápido. Quien siga la regla de oro de no pelearse con la tendencia de corto plazo en Wall Street, ya habrá reducido exposición o cubierto posiciones. Para el resto, la pregunta relevante no es si habrá rebote, sino a qué precio las tecnológicas volverán a ser atractivas. Y esa respuesta, como casi siempre, dependerá más de lo que diga Powell que de los algoritmos de Silicon Valley.