Consumo masivo moderó su caída en mayo pero acumula -3% en los primeros cinco meses
La mejora en los precios no alcanza para reactivar las compras de los hogares. Los canales tradicionales siguen débiles y el mercado opera lejos de los niveles previos al ajuste del gasto.
El consumo masivo moderó su caída en mayo, pero el panorama general sigue siendo de debilidad. Según los datos del sector, la retracción interanual se ubicó en torno al -1,5% en el quinto mes del año, una cifra mejor que la de los meses previos, aunque el acumulado de enero a mayo muestra una baja de 3% respecto al mismo período de 2024.
Esta moderación se explica principalmente por una desaceleración de la inflación que permitió cierta recuperación del poder adquisitivo en términos reales. Sin embargo, la mejora no alcanza para reactivar las compras de los hogares. Los analistas coinciden en que el mercado opera todavía lejos de los niveles previos al fuerte ajuste del gasto que se produjo a partir de diciembre de 2023.
Canales tradicionales, los más golpeados
Los supermercados de barrio y autoservicios continúan siendo los más afectados. En estos canales la caída acumulada supera el 5% en el año, con comportamientos muy heterogéneos según la región y el nivel socioeconómico. Mientras que en los barrios de ingresos medios y altos se observa cierta estabilización, en los sectores más vulnerables la retracción es más pronunciada.
En contraste, los hipermercados y cadenas grandes mostraron una performance algo mejor, aunque también con números negativos. La preferencia por productos de marca propia y segundas marcas se mantiene elevada, lo que habla de una estrategia defensiva por parte de los consumidores que buscan preservar poder de compra.
Factores que explican la moderación
La combinación de paritarias que cerraron por encima de la inflación en varios sectores, sumada a la menor velocidad de aumento de precios, permitió que el salario real comenzara a recuperarse levemente en los últimos meses. Esto se tradujo en un freno a la caída del consumo, aunque no en una reactivación clara.
Otro elemento relevante es el uso de tarjetas de crédito y financiamiento. Muchas familias están estirando el consumo a través de cuotas sin interés o con tasas subsidiadas, lo que genera un efecto “adelantamiento” que puede revertirse en los próximos meses si las condiciones macro no mejoran.
Lejos de los niveles prepandemia y preajuste
Si se compara con los niveles de 2019, el consumo masivo se encuentra aproximadamente 15% por debajo. Incluso tomando como base 2023, antes del ajuste fiscal y monetario del actual gobierno, la caída acumulada supera el 8% en términos reales. Esto habla de un cambio estructural en los hábitos de consumo que va más allá del ciclo económico.
Los rubros que más sufrieron fueron bebidas, lácteos, panificados y productos de higiene personal. En cambio, algunos ítems básicos como arroz, fideos y aceites mostraron mejor performance, aunque partiendo de bases muy bajas.
¿Qué se viene en el segundo semestre?
Los analistas de consumo masivo esperan que la tendencia de moderación se mantenga, siempre y cuando la inflación siga bajando y los salarios reales continúen recuperándose. Sin embargo, advierten que la reactivación plena dependerá de una mejora sostenida en el empleo formal y de una mayor confianza de los hogares.
Por ahora, el escenario más probable es de una recuperación gradual y asimétrica: algunos segmentos y algunos canales van a mostrar números positivos mientras que otros seguirán operando con volúmenes deprimidos. El consumo masivo, en definitiva, sigue siendo uno de los termómetros más sensibles del impacto del ajuste en los bolsillos de los argentinos.
Desde el lado de las empresas, muchas ya ajustaron sus estructuras de costos y están apostando a la innovación en formatos y precios para recuperar volúmenes. La pregunta que queda abierta es cuánto tiempo más tardará el consumidor en volver a comprar con la frecuencia y los volúmenes de años anteriores.