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De unicornio a caída del 92%: por qué Globant vale cada vez menos en Wall Street

Publicado el 25/06/2026 21:40 hs

Gráfico de la cotización de acciones de Globant cayendo fuertemente en Wall Street
iProfesional — Finanzas

Las acciones de Globant se derrumbaron casi 92% desde su pico de 2021. El gigante tecnológico argentino enfrenta desaceleración global, competencia feroz y dudas sobre su modelo de crecimiento.

Las acciones de Globant, el unicornio tecnológico argentino que alguna vez fue emblema del éxito local en Silicon Valley, han perdido el 91,8% de su valor desde su máximo histórico alcanzado en noviembre de 2021. Lo que en su momento parecía un ascenso imparable hacia los USD 250 por acción hoy se negocia por debajo de los USD 20, un derrumbe que obliga a revisar las expectativas que se depositaron en la empresa fundada en 2003 en Buenos Aires.

El desplome no es un hecho aislado de la cotización. Refleja problemas estructurales que afectan a buena parte del sector de servicios de tecnología a escala global, pero que en el caso de Globant se combinan con particularidades locales y de ejecución que el mercado está castigando con severidad. Quien siga la trayectoria de la compañía desde su salida a bolsa en 2014 hasta hoy encontrará un patrón que se repite en varios emergentes tecnológicos: hipercrecimiento impulsado por liquidez barata seguido de una corrección violenta cuando las condiciones financieras se endurecen.

El contexto macro que explica gran parte del daño

Entre 2020 y 2021, el exceso de liquidez generado por los bancos centrales durante la pandemia infló las valoraciones de todo el sector tech. Globant no fue la excepción: sus ingresos crecían a tasas de dos dígitos, la demanda de transformación digital era casi ilimitada y los múltiplos de valoración llegaron a niveles que solo se justificaban en un escenario de tasas cercanas a cero. Cuando la Reserva Federal comenzó a subir agresivamente su tasa de referencia a partir de 2022, el costo del capital se disparó y los inversores empezaron a exigir rentabilidad real y no solo crecimiento top-line.

En ese nuevo entorno, Globant vio cómo sus márgenes se comprimían. La compañía había apostado fuerte por la expansión orgánica e inorgánica —adquirió más de 20 empresas entre 2018 y 2023—, pero el aumento de costos salariales en Argentina y la región, sumado a la dificultad para trasladar esos costos a los clientes estadounidenses y europeos, golpeó la cuenta de resultados. El EBITDA ajustado, que en 2021 rozaba el 20%, ha venido bajando de manera consistente.

Competencia y saturación de la demanda

El modelo de Globant se basa en proveer servicios de alta gama en tecnología, diseño y consultoría digital principalmente a grandes corporaciones norteamericanas y europeas. Durante años ese nicho permitió diferenciarse de competidores indios de bajo costo. Sin embargo, la propia India respondió con jugadores como Infosys, TCS y Wipro que subieron su oferta en el segmento premium, mientras que firmas de consultoría tradicionales como Accenture y Deloitte aceleraron su transformación digital.

Al mismo tiempo, la demanda de proyectos de transformación digital que se disparó durante la pandemia se normalizó. Muchas empresas ya completaron sus migraciones a la nube o sus replanteos de experiencia de usuario y ahora priorizan eficiencia sobre gasto discrecional. Eso se traduce en contratos más cortos, mayor presión sobre precios y menor visibilidad de ingresos futuros. Globant reportó en sus últimos trimestres un crecimiento de ingresos por debajo del 10%, muy lejos de las tasas de 20-30% que el mercado había internalizado como norma.

El factor argentino y los desafíos de escala

Aunque Globant tiene su sede operativa en Luxemburgo y cotiza en Nueva York, sus raíces y una parte importante de su talento siguen en Argentina. La volatilidad cambiaria, la inflación crónica y las restricciones recurrentes al acceso de dólares complican la planificación financiera y la retención de talento. Aunque la empresa paga en dólares y ofrece beneficios competitivos, la brecha entre el costo de vida local y las remuneraciones relativas ha generado rotación elevada en los últimos años.

Además, a medida que Globant creció hasta superar los 27.000 empleados, perdió parte de la agilidad cultural que la caracterizaba en sus inicios. El mercado percibe que la integración de las adquisiciones no ha sido tan fluida como se prometió y que el crecimiento inorgánico diluyó los márgenes sin generar las sinergias esperadas. Los analistas de Wall Street, que en 2021 proyectaban un precio objetivo superior a los USD 200, hoy ubican el valor justo entre USD 30 y USD 45, todavía por encima de la cotización actual pero muy lejos de los niveles de hace cuatro años.

¿Hay piso a la vista?

La empresa mantiene un balance sólido, sin deuda neta relevante, y sigue generando caja operativa positiva. Su exposición a verticales como gaming, healthcare y financial services le da cierta diversificación. Sin embargo, hasta que no demuestre que puede volver a crecer rentablemente por encima del 15% anual y estabilizar sus márgenes, será difícil que el mercado le devuelva la valoración de antaño.

Para el inversor argentino sofisticado que vio en Globant la posibilidad de participar del boom tecnológico global desde Buenos Aires, la lección es dura pero clásica: las valoraciones extremas son reversibles y las historias de crecimiento perpetuo suelen chocar contra la realidad de los ciclos. Globant no desapareció ni mucho menos; sigue siendo un jugador relevante en su industria. Pero ya no es el unicornio intocable que prometía multiplicar su valor cada año. Hoy es una compañía que debe demostrar, trimestre a trimestre, que puede generar retornos sostenibles en un mundo de tasas más altas y clientes más exigentes.

El caso sirve también como espejo para otras firmas tecnológicas argentinas que sueñan con cotizar en Nasdaq. El talento local existe, el producto puede ser competitivo, pero la ejecución en entornos de alta volatilidad macro y la capacidad de mantener márgenes en un mercado cada vez más disputado son las variables que, al final, determinan si una historia se convierte en leyenda o en advertencia.

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