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El dólar oficial frena su impulso: baja leve mientras el mayorista se mantiene cerca de $1.460

Publicado el 22/06/2026

Reloj del Banco Central de la Nación Argentina, en Buenos Aires. (Frente que da a San Martín)
banco

Tras varias jornadas de suba sostenida, el tipo de cambio oficial registra una corrección a la baja. El BCRA sigue comprando reservas por más de 100 días, aunque a un ritmo más moderado. ¿Señales de estabilización o pausa técnica en un mercado aún condicionado por la política monetaria?

El dólar oficial puso fin este jueves a una racha alcista que venía acumulando varias jornadas consecutivas y cerró con una baja moderada, aunque el mayorista se sostuvo cerca de los $1.460, nivel que se ha convertido en zona de referencia en las últimas semanas.

Según datos del Banco Central, el dólar minorista en ventanillas bancarias se ubicó en torno a los $1.420-$1.430 para la venta al público, mientras que el tipo de cambio mayorista, el que rige para la mayoría de las operaciones de comercio exterior, se mantuvo firme en la zona de los $1.458-$1.462. La corrección a la baja del oficial fue leve, de entre 0,1% y 0,3% según el segmento, pero suficiente para romper la tendencia alcista que había marcado los últimos días.

Este comportamiento se da en un contexto donde el BCRA continúa interviniendo en el mercado de cambios de manera compradora por más de 100 días consecutivos, un período inusual en la historia reciente de la entidad. Sin embargo, las cifras diarias muestran una clara desaceleración: de promediar más de US$200 millones por jornada en las primeras semanas del año, las compras netas se redujeron sensiblemente en las últimas ruedas, ubicándose por debajo de los US$50 millones en varias oportunidades.

La dinámica refleja el impacto de dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, la liquidación de exportaciones del complejo agroexportador, que sigue ingresando divisas aunque a un ritmo menor al esperado por la sequía residual y los precios internacionales. Por el otro, una demanda de importaciones que, aunque sigue bajo controles, comienza a mostrar signos de recuperación en algunos rubros industriales.

Desde el punto de vista de la política monetaria, el equipo económico mantiene la estrategia de crawling peg que, aunque se ha acelerado levemente en las últimas semanas, sigue por debajo de la inflación mensual. Esta brecha negativa entre devaluación y aumento de precios sigue siendo uno de los principales anclajes para contener las expectativas cambiarias, aunque genera tensiones crecientes en el sector exportador, que ve licuados sus márgenes en pesos.

Mirando el comportamiento de los dólares alternativos, el blue operó con volatilidad pero sin grandes movimientos, cerrando apenas por encima de los $1.380. Los MEP y CCL, por su parte, se mantuvieron en un rango acotado, con brechas respecto al oficial mayorista que oscilan entre 5% y 12%, niveles que siguen siendo de los más bajos desde la salida del default de 2020.

La sostenida compra de reservas por parte del BCRA –que ya acumula más de US$8.000 millones desde diciembre– ha permitido recomponer las arcas del organismo en un año electoral sensible. Sin embargo, la desaceleración de las compras sugiere que el Banco Central está calibrando su intervención para no generar una apreciación excesiva del peso que luego sea difícil de revertir.

Desde una perspectiva comparada, esta fase de acumulación de reservas con crawling peg controlado recuerda, aunque con magnitudes distintas, las experiencias de estabilización cambiaria vistas en países como Perú o Colombia a principios de la década pasada, donde la autoridad monetaria privilegió la recomposición de buffers antes que una liberalización abrupta.

Hacia adelante, el mercado estará atento a dos variables clave: la evolución de la inflación núcleo, que sigue mostrando resistencia a bajar del 4% mensual, y el ritmo de liquidación de divisas del agro, que podría acelerarse en los próximos meses con la llegada de la nueva cosecha de soja y maíz. Mientras tanto, el dólar oficial parece haber entrado en una fase de pausa técnica que, lejos de ser definitiva, refleja el delicado equilibrio que el equipo económico busca mantener entre acumulación de reservas, control inflacionario y competitividad cambiaria.

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