El dólar oficial subió por tercera rueda consecutiva y tocó máximos en más de cuatro meses
La cotización mayorista del dólar acumuló subas en tres jornadas seguidas, alcanzando niveles no vistos desde abril. El BCRA compró apenas u$s34 millones el miércoles, el menor monto en meses, mientras las reservas netas cayeron por la baja del precio del oro.
El dólar oficial mayorista cerró este miércoles en $1.058,50, acumulando su tercera suba consecutiva y marcando el nivel más alto desde mediados de abril. La brecha con el dólar blue se mantiene en torno al 25-28%, pero el movimiento del tipo de cambio oficial refleja una mayor tensión en el mercado de cambios.
Según datos del Banco Central, la autoridad monetaria intervino comprando solo u$s34 millones en la rueda del miércoles, la cifra más baja desde abril. Esta moderada intervención se produce en un contexto donde las reservas internacionales brutas cayeron levemente, principalmente por el retroceso del precio internacional del oro, que impacta de lleno en la valuación de las tenencias del BCRA.
El movimiento del dólar oficial no es casual. En las últimas semanas, el equipo económico ha optado por una devaluación más gradual del crawling peg, que pasó del 1% mensual a una tasa ligeramente superior. El objetivo parece ser evitar una acumulación excesiva de atraso cambiario, sobre todo en un semestre donde la liquidación de exportaciones agropecuarias suele ser más débil.
Desde Washington, el FMI sigue con atención la evolución de las reservas y la sostenibilidad del esquema cambiario. En su último staff report, el organismo advirtió que, aunque la brecha cambiaria se ha reducido sensiblemente respecto de los picos de 2023, todavía persisten riesgos de acumulación de desequilibrios si no se logra un superávit comercial consistente.
El bajo nivel de compras del BCRA contrasta con los primeros meses del año, cuando la entidad acumuló reservas gracias a la fuerte entrada de divisas por la cosecha gruesa. Hoy, con el campo en modo espera por la sequía residual y los precios internacionales de los granos bajo presión, el ingreso de dólares es más magro.
Analistas del mercado estiman que, para evitar una mayor presión sobre las reservas, el Gobierno podría acelerar levemente el ritmo de crawling peg en las próximas semanas. Sin embargo, esa decisión no está exenta de riesgos: una devaluación más rápida podría alimentar expectativas inflacionarias justo cuando los precios minoristas muestran una desaceleración que el equipo económico quiere consolidar.
En perspectiva comparada, Argentina no es el único emergente que enfrenta dilemas cambiarios. Turquía y Egipto han optado por ajustes más frontales en sus monedas en los últimos dos años, con resultados mixtos en términos de inflación y credibilidad. Brasil, en cambio, mantiene un régimen de flotación sucia que le da mayor flexibilidad, aunque con volatilidad cambiaria.
El dato del oro es relevante: el metal, que representa una porción creciente de las reservas argentinas, cayó alrededor de 3% en las últimas dos semanas. Esa corrección explica gran parte de la caída en las reservas brutas reportadas por el BCRA, aunque las reservas netas —excluyendo los swaps con China y otros compromisos— siguen en territorio negativo.
Hacia adelante, el mercado estará atento a dos variables clave: el ritmo de liquidación de exportadores y el posible anuncio de un nuevo desembolso del FMI. Si el Central no logra recomponer reservas de manera sostenida, la brecha entre el dólar oficial y los paralelos podría volver a ampliarse, poniendo en jaque la estrategia de estabilización.
Por ahora, el Gobierno insiste en que el esquema es sostenible y que la meta de acumular reservas para fin de año sigue vigente. Pero los números de esta semana muestran que el margen de maniobra es más estrecho de lo que se reconoce públicamente.