Economía

El imperio inmobiliario del Cholo Simeone: millones lejos de la cancha

Publicado el 27/06/2026 08:05 hs

Diego Simeone y Carla Pereyra en una gala elegante con fondo urbano
iProfesional — Negocios

El entrenador del Atlético de Madrid y su esposa Carla Pereyra armaron un negocio de propiedades que genera decenas de millones de euros. Un caso de diversificación inteligente en el mundo del fútbol.

El fútbol y la moda suelen ser los dos grandes negocios asociados a las estrellas del deporte. Sin embargo, Diego Pablo Simeone y su esposa Carla Pereyra han construido un imperio en un rubro que pocos relacionan con el Cholo: el inmobiliario.

Según datos de registros públicos españoles y estimaciones de medios especializados, la pareja acumula un portafolio de cientos de propiedades valuadas en varios decenas de millones de euros. Lejos de ser una mera inversión personal, el negocio se convirtió en una fuente relevante de ingresos pasivos que complementa los salarios millonarios que Simeone percibe como entrenador del Atlético de Madrid.

Cómo empezó todo

La historia del negocio inmobiliario de Simeone y Pereyra se remonta a los años en que el Cholo ya era una figura consolidada en el fútbol europeo. Carla Pereyra, exmodelo y conductora argentina, aportó su expertise en diseño y gestión de proyectos, mientras Simeone puso el capital inicial proveniente de sus contratos como jugador y luego como DT.

La estrategia fue clara desde el principio: comprar activos en ubicaciones premium de Madrid, Buenos Aires y otras ciudades europeas, reformarlos y luego alquilarlos o revenderlos con plusvalía. No se trató de especulación pura, sino de un modelo mixto de renta y desarrollo.

El tamaño del portafolio

De acuerdo con relevamientos de la prensa económica española, la pareja controla directamente o a través de sociedades vehículos más de 200 propiedades. Entre ellas se destacan departamentos en el barrio de Salamanca en Madrid, oficinas en zonas financieras y varios inmuebles en la Costa del Sol. En Argentina, el holding incluye propiedades en barrios porteños como Recoleta y Puerto Madero, además de terrenos en zonas de crecimiento.

La valuación total del portafolio superaría los 45 millones de euros, según estimaciones conservadoras publicadas por medios como El Confidencial y El Español. Los ingresos anuales por alquileres rondarían el millón y medio de euros, una cifra que representa un retorno atractivo incluso para estándares del real estate europeo.

Estructura societaria y ventajas fiscales

Como es habitual en este tipo de fortunas, el negocio está estructurado a través de varias sociedades limitadas y vehículos offshore que permiten optimizar la carga impositiva y limitar la responsabilidad patrimonial. Pereyra figura como administradora de varias de estas compañías, lo que le permitió desarrollar una carrera paralela como empresaria inmobiliaria con perfil bajo pero alta efectividad.

Esta diversificación no es casual. En un mundo donde las carreras de los futbolistas y entrenadores son cortas y expuestas a lesiones o malos resultados deportivos, contar con un flujo de renta inmobiliaria genera estabilidad financiera de largo plazo. Simeone, que cumplió 54 años en 2024, ha repetido en varias entrevistas su obsesión por la planificación y la consistencia; el negocio de las propiedades parece ser la traducción económica de esa mentalidad.

Comparación con otros casos del fútbol

No es el único. Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y varios exjugadores argentinos como Sergio Agüero también invirtieron fuertemente en ladrillos. Pero el caso de Simeone y Pereyra destaca por su escala y por la gestión activa que realiza la pareja. Mientras muchos deportistas delegan por completo en family offices, aquí hay una participación directa y estratégica.

En términos macro, el negocio también refleja una tendencia más amplia: la búsqueda de activos reales que protejan contra la inflación y la volatilidad cambiaria, especialmente relevante para inversores con exposición a economías emergentes como la argentina.

Riesgos y desafíos

No todo es sencillo. La gestión de cientos de propiedades implica costos de mantenimiento, riesgos regulatorios (especialmente en materia de alquileres en España) y la necesidad de financiamiento bancario que, en épocas de tasas altas, puede erosionar márgenes. Además, la exposición pública de Simeone genera escrutinio permanente sobre sus movimientos patrimoniales.

Aun así, el balance hasta ahora es claramente positivo. El imperio inmobiliario no solo genera millones, sino que funciona como un colchón de seguridad que le permite al Cholo tomar decisiones deportivas con mayor tranquilidad, sin la presión de tener que extender su carrera más allá de lo razonable.

En un país como Argentina, donde muchos sueñan con el éxito deportivo como única vía de escape económica, el caso de Simeone y Pereyra recuerda que el verdadero talento también consiste en saber hacer que el dinero trabaje por uno mismo una vez que se lo ganó en la cancha.

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