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El imperio inmobiliario del Cholo Simeone y Carla Pereyra: un negocio millonario lejos de las canchas

Publicado el 25/06/2026 11:10 hs

Cholo Simeone y Carla Pereyra en evento público con fondo de propiedades
iProfesional — Negocios

El entrenador del Atlético de Madrid y su esposa armaron un portafolio de cientos de propiedades que genera millones. Un caso de diversificación inteligente en el sector real estate.

El fútbol y la moda suelen ser los negocios que más se asocian a las figuras del deporte de élite. Sin embargo, Diego Pablo Simeone y su esposa, la modelo y empresaria Carla Pereyra, construyeron en paralelo un imperio inmobiliario que hoy genera ingresos millonarios y que poco tiene que ver con penales o pasarelas.

Según datos de registros públicos y análisis de consultoras especializadas en el sector, la pareja acumula un portafolio que supera las 200 propiedades entre España, Argentina e Italia. El grueso de las inversiones se concentra en Madrid y alrededores, donde el Atlético de Madrid juega sus partidos en el Metropolitano, pero también hay activos en Buenos Aires, Marbella y algunas plazas italianas.

El modelo de negocio es claro: compra de inmuebles en barrios con potencial de revalorización, reformas estratégicas y posterior alquiler o reventa. Fuentes cercanas a la familia estiman que solo en Madrid el patrimonio inmobiliario ronda los 35 millones de euros. En Argentina, donde Simeone mantiene fuertes lazos emocionales y familiares, la pareja invirtió en departamentos en Palermo y Recoleta, dos de los polos más dinámicos del mercado porteño.

Carla Pereyra, con experiencia previa en el mundo de la moda y la televisión, se encarga de gran parte de la gestión operativa. Su rol incluye la selección de propiedades, la supervisión de obras y la relación con administradores y agentes. Simeone, por su parte, aporta el capital generado por su sueldo como entrenador —que ronda los 8 millones de euros netos anuales— y toma las decisiones estratégicas de mayor envergadura.

El caso no es aislado. Varios entrenadores y jugadores de primer nivel han diversificado sus ingresos hacia el real estate para protegerse de la volatilidad del fútbol. Lo interesante del dúo Simeone-Pereyra es la escala y la disciplina con la que operan: no se trata de compras impulsivas sino de una estrategia de largo plazo que combina análisis de mercado con conocimiento local.

En Madrid, el foco está puesto en distritos como Chamberí, Salamanca y el barrio de Las Letras, donde la demanda de alquileres turísticos y corporativos se mantiene alta incluso en ciclos de desaceleración. En Buenos Aires, la apuesta es por propiedades premium en zonas consolidadas que resisten mejor las turbulencias macroeconómicas argentinas.

Desde el punto de vista financiero, el negocio les permite generar renta recurrente que complementa los ingresos variables del fútbol. Analistas del sector inmobiliario español calculan que el yield promedio de su cartera ronda el 4,5-5,5 %, una cifra sólida en un contexto de tasas europeas bajas hasta hace poco tiempo.

El matrimonio también ha incursionado en el desarrollo inmobiliario. En 2019 participaron en un pequeño proyecto residencial en las afueras de Madrid que se vendió con éxito. No repitieron la experiencia a gran escala, pero sí mantuvieron la lógica de invertir en activos con valor agregado a través de reformas.

Desde una perspectiva comparada, el caso Simeone encaja en una tendencia más amplia entre deportistas de élite. Cristiano Ronaldo, por ejemplo, tiene un portafolio inmobiliario valorado en más de 50 millones de euros. Lionel Messi también invirtió fuertemente en propiedades en Barcelona y Miami. La diferencia está en el perfil bajo que mantiene la pareja argentina: evitan la exposición mediática y se centran en la gestión silenciosa.

Para el lector argentino, el ejemplo resulta particularmente interesante. En un país donde la inversión en ladrillos ha sido históricamente refugio ante la inflación y la inestabilidad cambiaria, la pareja aplica esa misma lógica pero con disciplina profesional y escala internacional. No se trata solo de “comprar para alquilar”, sino de construir un portafolio diversificado geográficamente que mitigue riesgos locales.

El negocio inmobiliario del Cholo y Carla Pereyra demuestra que, más allá de los títulos y las finales, el verdadero partido se juega también en los balances y en las decisiones de inversión a largo plazo. Un caso que vale la pena observar con atención.

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