El salario privado le ganó a la inflación en abril: ¿se sostiene el rebote?
Según el INDEC, los sueldos del sector privado registrado subieron 4% nominal en abril contra un IPC de 2,6%. Es la primera vez en ocho meses que los salarios reales mejoran. Analizamos si esta tendencia puede consolidarse en los próximos meses.
El INDEC difundió esta semana los datos de salarios correspondientes a abril y la noticia es positiva para los trabajadores del sector privado registrado: los sueldos subieron 4% nominal mientras la inflación del mes fue de 2,6%. Con este resultado, el salario real del sector privado volvió a terreno positivo tras ocho meses consecutivos de pérdida de poder adquisitivo.
Se trata de un dato relevante porque el salario privado registrado es uno de los pocos indicadores que había mostrado una dinámica claramente contractiva en términos reales durante el primer tramo del año. Ahora, por primera vez desde agosto del año pasado, el índice de salarios supera al IPC en un mes.
¿Qué pasó exactamente?
El índice de salarios del INDEC para el sector privado registrado marcó una suba acumulada del 11,8% en el primer cuatrimestre, contra una inflación acumulada que ronda el 18%. La brecha sigue siendo negativa en el año, pero el dato de abril marca un punto de inflexión: el mes cerró con ganancia real de alrededor de 1,4 puntos porcentuales.
Este rebote se explica por el efecto de las paritarias que se fueron cerrando durante marzo y abril. Varios gremios lograron incrementos por encima del 3% mensual, lo que permitió compensar la desaceleración inflacionaria. Sectores como comercio, industria manufacturera y servicios financieros fueron los que más empujaron el promedio al alza.
¿Se puede sostener esta tendencia?
Esa es la pregunta del millón. Varios analistas coinciden en que sostener la recuperación del salario real dependerá de tres factores clave: el ritmo de la inflación en los próximos meses, la continuidad de las paritarias por encima de la inflación y la evolución del empleo formal.
Desde el lado de la inflación, el mercado espera que mayo y junio muestren números por debajo del 3%. Si el IPC se mantiene en la zona de 2-2,5% mensual, las paritarias que se renegocien en el segundo semestre tendrán más chances de cerrar por encima de la inflación.
Sin embargo, hay riesgos. La corrección tarifaria que viene (luz, gas y transporte) y una posible aceleración en los precios de alimentos podrían complicar el escenario. Además, el Gobierno mantiene como objetivo una inflación de un dígito mensual para fin de año, lo que obliga a una política monetaria y fiscal restrictiva que puede enfriar la actividad.
El rol de las paritarias
Las negociaciones colectivas siguen siendo el principal canal de recuperación salarial. En los últimos meses se observó una mayor agresividad por parte de algunos sindicatos, especialmente aquellos que venían muy atrasados. El caso de los bancarios, petroleros y metalúrgicos son ejemplos donde se lograron acuerdos por encima del IPC.
Pero no todos los sectores están en la misma situación. En ramas de baja productividad o con alta informalidad, los ajustes son más moderados. Además, muchas empresas pequeñas y medianas siguen ajustando por debajo de la inflación para preservar márgenes en un contexto de costos altos y demanda débil.
Desde el punto de vista del inversor, este dato de salarios tiene varias lecturas. Por un lado, un salario real en recuperación puede sostener el consumo en el segundo semestre y ser positivo para sectores como consumo masivo, retail y algunos servicios. Por otro, si el rebote salarial se generaliza demasiado rápido, puede generar una nueva ronda de presiones inflacionarias y forzar al BCRA a mantener tasas altas por más tiempo.
Mirada de más largo plazo
Históricamente, en Argentina los salarios reales tardan en recuperarse después de los procesos de alta inflación. El último ciclo donde los salarios privados registrados mostraron una recuperación sostenida fue entre 2016 y 2017, antes de la crisis de 2018. En los últimos años, la volatilidad cambiaria y las correcciones de precios relativos han impedido una recomposición duradera.
Hoy el desafío es distinto: con una inflación que viene bajando pero todavía alta, el Gobierno apuesta a que la desaceleración de precios sea lo suficientemente creíble como para que las paritarias se anclen a las expectativas y no generen una espiral.
Para el inversor retail, conviene seguir de cerca la evolución del índice de salarios del INDEC y compararlo mes a mes con el IPC. Si la brecha positiva se mantiene durante tres meses consecutivos, será una señal más firme de que la tendencia cambió. Por ahora, es solo un mes de alivio después de ocho de pérdida.
El dato de abril es una buena noticia, pero todavía es demasiado temprano para hablar de una recuperación estructural del poder adquisitivo. Todo dependerá de cómo se comporten la inflación y las paritarias en los próximos trimestres.