El trigo arrasa la industria del pan: precio al público subiría 6% en septiembre
El precio mayorista de la harina se disparó 20% en las últimas semanas, lo que complica la ecuación de los panaderos. El sector evalúa trasladar parte del aumento al mostrador para evitar mayores pérdidas.
El precio de la harina mayorista aumentó alrededor del 20% en las últimas semanas, según los datos que manejan las cámaras del sector panadero. Este salto, impulsado principalmente por la cotización internacional del trigo y la dinámica del tipo de cambio, obliga a los fabricantes de pan a recalcular sus costos con urgencia.
Los panaderos, que ya venían con márgenes muy ajustados, estudian un aumento de entre 5% y 6% en el precio al público del pan francés y otros productos básicos durante septiembre. El traslado no sería completo: parte del impacto lo absorberían los propios negocios para no perder más volumen de ventas en un contexto de consumo debilitado.
"Vale separar dos cosas: el aumento de la materia prima es claro, pero el poder de compra de las familias sigue bajo presión", explican desde la Federación de Industriales Panaderos. El sector viene de meses complicados, con costos fijos (alquileres, energía, salarios) que subieron por encima de las ventas. Un nuevo ajuste en el mostrador arriesga una caída adicional en el consumo.
Desde el punto de vista macro, el dato se inscribe en la evolución de los precios de commodities agrícolas. El trigo viene de una recuperación en los mercados externos luego de varios meses de precios deprimidos. A esto se suma el comportamiento del dólar mayorista y, en algunos casos, la menor oferta local por cuestiones climáticas que afectaron rindes en zonas productoras.
El aumento proyectado del 6% en el pan se ubicaría por encima de la inflación núcleo esperada para el mes, lo que contribuiría a sostener la presión sobre el IPC de alimentos. Sin embargo, los panaderos advierten que si el precio mayorista de la harina sigue subiendo, el ajuste podría ser mayor en octubre.
Una mirada más larga muestra que la industria del pan lleva años de márgenes estrechos. Entre 2020 y 2024 el consumo per cápita de pan cayó en torno al 15%, según estimaciones del sector. El actual shock de costos llega en un momento en que muchos negocios todavía no recuperaron plenamente la rentabilidad perdida durante los años de alta inflación.
El dato relevante acá es que el pan no es solo un producto de consumo masivo: es un indicador sensible de costos de primera necesidad. Cualquier movimiento significativo en su precio repercute rápidamente en las expectativas de inflación de las familias y en las decisiones de consumo de bienes básicos.
Antes de sacar conclusiones definitivas, habrá que ver cómo evoluciona el precio del trigo en las próximas ruedas de mercado y si el Gobierno mantiene o ajusta alguna herramienta de intervención en el mercado interno de harinas. Por ahora, los números que manejan los panaderos indican que septiembre cerrará con un aumento promedio del 6% en el precio al público, siempre que no haya nuevos saltos en el valor de la materia prima.