Inflación bajo 2% en junio: la señal clave del rubro que más pesa
El IPC de junio podría perforar el 2% mensual por primera vez en años. El comportamiento de Alimentos y Bebidas, el rubro de mayor ponderación, dejó una señal decisiva que el Gobierno tomará como victoria parcial en su plan de desinflación.
El dato de inflación de junio que se conocerá en las próximas semanas tiene chances concretas de cerrar por debajo del 2% mensual. Sería la primera vez desde octubre de 2023 y marcaría un hito simbólico para el equipo económico que lidera Luis Caputo.
La señal más relevante no viene de los precios regulados ni de los servicios, sino del rubro que históricamente explica casi el 25% del índice: Alimentos y Bebidas. Según los relevamientos privados que siguen el día a día de góndola, la suba en este capítulo se ubicó cerca de 1,3% en junio, casi un punto por debajo del dato de mayo.
¿Por qué importa tanto este número? Porque en un país donde los alimentos explican una porción desproporcionada de la inflación percibida por la población, una desaceleración sostenida en este rubro genera un doble efecto: técnico en el IPC y político en la calle.
Los datos de consultoras como EcoGo, Orlando Ferreres y la Fundación Libertad y Progreso coinciden en que la tendencia se consolidó en la segunda quincena de junio. El traslado a precios de la devaluación de diciembre ya quedó prácticamente digerido, y la fuerte contracción del consumo terminó funcionando como un ancla adicional.
Desde el punto de vista monetario, el BCRA viene manteniendo una política de tasas reales positivas en pesos que, combinada con la acumulación de reservas, reduce la presión sobre los precios. El tipo de cambio real multilateral se encuentra en niveles competitivos, lo que también ayuda a evitar correcciones bruscas que se trasladen a los costos.
Ahora bien, vale separar dos cosas. Que la inflación mensual baje de 2% no significa que el problema esté resuelto. La variación interanual todavía rondará el 45-50% en junio, muy por encima de cualquier estándar internacional. Además, la desaceleración se está logrando con una recesión que ya acumula seis meses y que golpea especialmente a los sectores de menores ingresos.
El desafío para el segundo semestre pasa por sostener esta tendencia sin que se produzca un rebote en los precios relativos. El Gobierno ya empezó a negociar con formadores de precios la fase post-cepo, donde el tipo de cambio unificado será una variable clave. Si el crawling peg se mantiene en 1% mensual mientras la inflación general se acerca a ese nivel, el atraso cambiario comenzará a acumularse.
Históricamente, Argentina ha tenido varios episodios donde la inflación bajó de manera transitoria para luego rebotar con fuerza. El Plan Austral en 1985, la Convertibilidad en 1991 y varios intentos heterodoxos en la década de 2000 terminaron con el mismo patrón: ancla inicial exitosa seguida de inconsistencias fiscales o cambiarias.
Lo que diferencia este programa es la combinación de superávit fiscal primario, recompra de reservas y una política monetaria que, al menos hasta ahora, no cede a la tentación de emitir para financiar gasto. El propio Caputo repite en privado que “la consistencia macro es la única ancla que no falla”.
Desde el lado de la demanda, los salarios reales todavía muestran una caída acumulada de casi 20% desde diciembre. Eso explica en buena medida por qué los precios de los alimentos no logran rebotar pese a las fuertes subas de costos que sufrieron en el primer trimestre (energía, transporte y logística).
El dato de junio, entonces, no es solo un número. Es la confirmación de que la estrategia de shock está logrando su primer objetivo táctico: quebrar la inercia inflacionaria. Pero también es una advertencia. Si la actividad no comienza a recuperarse en el tercer trimestre, el costo social y político de mantener esta senda puede volverse prohibitivo.
Antes de sacar conclusiones definitivas, habrá que esperar el dato oficial del INDEC el 15 de julio. Pero todo indica que el Gobierno llegará a mitad de año con una inflación mensual debajo del 2%, algo que hace apenas seis meses parecía un objetivo lejano.