La compra de dólar ahorro cedió en mayo pero superó los u$s2.000 millones por sexto mes consecutivo
Las compras para atesoramiento se mantuvieron como la principal fuente de salida de divisas del sistema financiero, aunque fueron compensadas por liquidaciones del agro y endeudamiento. El panorama para junio se presenta más desafiante.
La compra de dólar ahorro por parte de personas humanas volvió a ceder en mayo, según los datos que publica el Banco Central. Sin embargo, el monto acumulado en el mes superó nuevamente los u$s2.000 millones, completando seis meses seguidos por encima de ese umbral. Es un nivel que no se observaba desde la salida del cepo en 2016.
Según la información oficial del BCRA, las compras netas de dólar ahorro (es decir, las operaciones de personas físicas menos las ventas) alcanzaron en mayo los u$s2.150 millones. Se trata de una caída de alrededor de 12% respecto de abril, pero aún representa un drenaje significativo de reservas. Esta dinámica convierte a la demanda de atesoramiento en el principal canal de salida de divisas del sistema, por encima incluso de los pagos de importaciones en algunos días del mes.
El dato cobra relevancia porque ocurre en un contexto de acumulación neta de reservas por parte del BCRA. Las compras de divisas del sector público y el pago de deudas en moneda extranjera fueron compensados en parte por las liquidaciones del agro y por un mayor endeudamiento en los mercados internacionales. Sin embargo, la sostenibilidad de este equilibrio depende fuertemente de la estacionalidad de las exportaciones.
¿Por qué sigue alta la demanda de dólar ahorro?
Varios factores explican la persistencia de esta demanda. En primer lugar, la inflación mensual sigue corriendo por encima del 4% y las tasas de interés reales en pesos continúan siendo negativas en el tramo corto de la curva. En segundo lugar, la incertidumbre sobre el futuro del programa económico y la posibilidad de un ajuste cambiario más fuerte en los próximos meses alimenta la demanda precautoria. Tercero, la brecha entre el dólar oficial y los dólares libres (MEP y CCL) se mantiene en torno al 35-40%, lo que hace que el dólar ahorro siga siendo, para muchos, una de las opciones más accesibles de cobertura.
Vale separar dos cosas. No toda la compra de dólar ahorro se explica por fuga de capitales. Una parte importante es simplemente atesoramiento de hogares que buscan proteger sus ingresos frente a una inflación que, aunque bajó del pico de 2023, sigue siendo una de las más altas del mundo. El problema es que esta demanda sistemática erosiona las reservas netas del BCRA, que ya se encuentran en niveles muy ajustados una vez descontados los swaps con China y otras obligaciones.
El panorama para junio luce más complejo
Los analistas privados estiman que en junio la liquidación de divisas del agro podría ser menor que en meses anteriores por el retraso en la siembra de soja y maíz de la campaña 2024/25. Al mismo tiempo, se esperan mayores pagos de importaciones de energía y de deuda soberana. Si la demanda de dólar ahorro se mantiene en niveles similares a los de mayo, el BCRA podría volver a vender divisas en el MULC en lugar de comprarlas.
Este escenario obligaría al Gobierno a tomar decisiones más tempranas sobre el ritmo de crawling peg o sobre eventuales modificaciones al cepo. Hasta ahora, la estrategia ha sido tolerar esta salida de divisas mientras las exportaciones compensen, pero esa compensación no es infinita.
Una mirada comparada ayuda a poner las cosas en perspectiva. En Brasil, durante el primer año del plan Real en 1994, la demanda de dólar por parte de personas físicas también fue elevada, pero se logró contenerla con tasas reales positivas y un ancla cambiaria creíble. En Argentina, la credibilidad del ancla sigue siendo el eslabón más débil del programa.
Conclusión
Que la compra de dólar ahorro haya cedido en mayo es una buena noticia marginal. Que siga por encima de los u$s2.000 millones por sexto mes consecutivo es la señal de que el equilibrio macro sigue siendo frágil. El desafío para las próximas semanas será sostener la acumulación de reservas sin tener que endurecer el cepo ni acelerar la devaluación. Ambas opciones tienen costos altos en términos de inflación y actividad. El tiempo para encontrar un ancla más duradera se está acortando.