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La industria subió precios por debajo de la inflación, pero advierte sobre caída de actividad y despidos

Publicado el 24/06/2026 11:55 hs

El presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, aseguró que el sector industrial moderó sus aumentos de precios en los último
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El presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, aseguró que el sector industrial moderó sus aumentos de precios en los últimos meses. Sin embargo, con caídas fuertes en la actividad, los empresarios reclaman alivio fiscal y alertan por el impacto desigual entre ramas y el riesgo de despidos.

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, afirmó que el sector industrial aumentó sus precios en los últimos meses a un ritmo “muy por debajo” de la inflación general. La declaración se produce en un contexto de fuerte contracción de la actividad, donde varias ramas productivas acumulan caídas de dos dígitos y el reclamo por alivio fiscal se vuelve cada vez más insistente.

Según datos que maneja la central fabril, el incremento de precios en la industria promedió entre 2 y 3 puntos mensuales por debajo del IPC en el segundo semestre. Esta moderación, explican en el sector, responde a la necesidad de mantener volúmenes de ventas en un mercado interno deprimido, donde el consumo cayó de manera generalizada tras el ajuste fiscal y la devaluación de diciembre.

Sin embargo, esta contención de precios no viene sin costos. La UIA advierte que la combinación de alta inflación de costos (energía, logística, salarios indexados) con precios de venta relativamente contenidos está licuando los márgenes de las empresas. El impacto es especialmente fuerte en sectores como el textil, el calzado, el mueble y la maquinaria, que enfrentan competencia de importaciones y una demanda interna muy débil.

"Estamos ante un ajuste asimétrico", señaló Funes de Rioja en un encuentro con la prensa. "Algunos sectores, como el automotriz y el agroindustrial, resisten mejor; otros están en caída libre". La central industrial estima que la actividad fabril cayó alrededor del 12% interanual en el primer semestre, con picos de 20% y 25% en ramas puntuales.

El reclamo central que lleva la UIA al Gobierno es por una reducción de la presión tributaria. Los empresarios argumentan que la carga impositiva sobre el trabajo y la producción se volvió insostenible en un escenario de recesión. En particular, piden una rebaja en las contribuciones patronales y una revisión de los impuestos al cheque y a los débitos y créditos, que actúan como un gravamen al circulante productivo.

El fantasma de los despidos también está presente. Aunque hasta ahora la destrucción neta de empleo formal industrial fue moderada gracias a acuerdos de suspensiones y reducción de horas extras, varios dirigentes admiten en privado que el segundo semestre puede ser más complicado si no hay una recuperación visible del nivel de actividad.

Desde una perspectiva comparada, la situación argentina no es única. En otros países de la región que aplicaron ajustes fiscales bruscos —como Chile en 2019 o Brasil entre 2015 y 2016— la industria también actuó como variable de ajuste, con caídas iniciales de producción superiores al promedio de la economía. La diferencia, señalan en la UIA, es que en aquellos casos el shock externo fue más favorable para los exportadores; aquí el contexto global es más restrictivo.

El Gobierno, por su parte, mantiene que la baja de la inflación es la mejor política industrial posible y que la recuperación vendrá una vez consolidada la estabilización. Desde el Ministerio de Economía destacan que la brecha entre precios minoristas e industriales se está cerrando y que eso debería permitir, en los próximos meses, una recomposición de los márgenes sin necesidad de traslados agresivos al consumidor.

La UIA, sin embargo, insiste en que sin alivio fiscal y sin alguna forma de estímulo a la demanda (ya sea a través de crédito o de obras públicas focalizadas) el riesgo de una recesión más profunda y prolongada es alto. "No pedimos subsidios ni proteccionismo permanente", aclaró Funes de Rioja. "Pedimos condiciones mínimas para no destruir tejido productivo que después va a ser muy caro reconstruir".

El debate está abierto. Mientras los números de inflación siguen bajando, los de actividad industrial y empleo se deterioran. La capacidad de la industria de seguir conteniendo precios sin sacrificar rentabilidad y empleo será una de las variables clave para medir la sostenibilidad del actual programa económico.

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