Mercados argentinos al alza: riesgo país en mínimos y colocación clave a la vista
Con un contexto global favorable y fuerte demanda de títulos públicos, el riesgo país cayó a niveles de varios meses. El Gobierno encara una licitación clave en el mercado local mientras los bonos y acciones arrancan en positivo.
Los mercados argentinos arrancaron la semana con claros signos de optimismo. El riesgo país medido por el EMBI de J.P. Morgan se desplomó más de 40 puntos básicos y se ubicó en torno a los 1.350 puntos, su nivel más bajo en varios meses. Al mismo tiempo, los bonos soberanos en dólares operaban con ganancias de entre 1% y 2,5% en el exterior, mientras que en el Merval las acciones líderes subían más de 2% en los primeros minutos de rueda.
Este comportamiento no es aislado. Responde a un combo de señales favorables del contexto global —con un dólar más débil y expectativas de que la Reserva Federal mantenga una política menos restrictiva— y una renovada demanda local de títulos públicos. Los inversores parecen estar apostando a que el Gobierno logrará cerrar el año con superávit primario y evitará un nuevo salto discreto del tipo de cambio.
En este marco, el Ministerio de Economía encara esta semana una colocación clave en el mercado local. Se espera que licite Letras y bonos ajustables por inflación y por dólar para cubrir vencimientos de fines de mes y recomponer la liquidez del sistema. Fuentes del equipo económico indican que la demanda ya supera ampliamente la oferta prevista, lo que permitiría incluso mejorar el perfil de vencimientos.
Desde una perspectiva comparada, este movimiento recuerda lo ocurrido en Brasil a mediados de 2016, cuando la combinación de ajuste fiscal creíble y mejora externa permitió una fuerte compresión de spreads soberanos. En ese caso, el riesgo país cayó casi 300 puntos en pocos meses. Aunque las magnitudes en Argentina son distintas, el mecanismo es similar: confianza en la sostenibilidad fiscal se traduce en menor prima de riesgo.
El dato relevante es que esta baja del riesgo país se da antes de las definiciones más duras del FMI sobre el próximo desembolso. El organismo sigue monitoreando de cerca el cumplimiento de metas fiscales, pero el mercado parece haber adelantado parte del veredicto. Según datos del Institute of International Finance, los flujos hacia deuda de mercados emergentes de mayor riesgo mostraron una tímida recuperación en las últimas semanas, y Argentina captó una porción no despreciable.
Para el inversor local, esta dinámica tiene varias lecturas. Por un lado, la suba de bonos CER y dollar-linked vuelve a hacer atractiva la cobertura de inflación y tipo de cambio en el corto plazo. Por otro, la recuperación del Merval —impulsada especialmente por bancos y energéticas— sugiere que el capital está rotando desde posiciones muy defensivas hacia activos con mayor duración.
Sin embargo, conviene ser cautos. Como señaló Carmen Reinhart en sus trabajos sobre “this time is different”, los mercados emergentes suelen anticipar demasiado las buenas noticias. La sostenibilidad del actual sendero dependerá de que el superávit primario se mantenga en los próximos trimestres y de que no aparezcan sorpresas negativas en la cuenta de capitales.
El Gobierno, por ahora, capitaliza el momento. La colocación de esta semana será un test concreto de hasta dónde llega la confianza recuperada. Si la demanda se mantiene fuerte y los rendimientos siguen bajando, se abrirá un margen de maniobra mayor para el último tramo del año. Si, por el contrario, la licitación muestra signos de fatiga, el riesgo país podría revertir parte de la mejora.
En definitiva, lo que estamos viendo no es todavía un cambio de régimen, sino una ventana de oportunidad dentro del actual. La pregunta que vale la pena hacerse es cuánto de esta mejora se traduce en menores costos de financiamiento para el Tesoro y, sobre todo, si esa alivio llega a la economía real antes de que el ciclo externo vuelva a endurecerse.