Micron encendió otra vez la euforia por la IA: ¿se reaviva el rally de los semiconductores?
Los resultados récord de Micron Technology superaron ampliamente las expectativas y reavivaron las expectativas de que el ciclo alcista de los semiconductores, impulsado por la inteligencia artificial, tiene cuerda para rato.
Los números que publicó Micron Technology después del cierre del mercado norteamericano no dejaron mucho espacio para la duda: la empresa reportó ingresos por u$s41.460 millones en su último ejercicio y ganancias ajustadas de u$s25,11 por acción, superando con holgura tanto las guías propias como el consenso de Wall Street.
El dato no es menor. Micron es uno de los tres grandes jugadores mundiales en memorias DRAM y NAND, componentes críticos para los servidores de inteligencia artificial que hoy dominan la agenda de inversión tecnológica. Sus resultados suelen funcionar como termómetro adelantado del estado de la demanda de chips de alto rendimiento.
El mercado reaccionó de inmediato. En el after-hours las acciones de Micron subieron más de 14% en las primeras operaciones, arrastrando al resto del sector. Nvidia, AMD, Broadcom y TSMC registraron ganancias solidarias en el premarket. El entusiasmo recuerda el rally que vivió el sector entre finales de 2023 y mediados de 2024, cuando la narrativa de la “IA generativa” justificó múltiplos que pocos se animaban a defender con fundamentos tradicionales.
Desde Washington DC, donde seguí de cerca el ciclo de inversión en semiconductores durante 2015-2016, aprendí que estos rallies suelen tener dos fases: la primera, impulsada por expectativas de demanda; la segunda, por confirmación de márgenes y guidance. Micron parece estar cerrando la primera e iniciando la segunda.
La empresa elevó su guidance para el próximo trimestre y señaló que la demanda de memorias HBM (High Bandwidth Memory), clave para los GPUs de entrenamiento de IA, supera ampliamente la capacidad instalada. Ese detalle es el que más interesa a los inversores: no se trata solo de que haya demanda, sino de que la oferta está estructuralmente ajustada por al menos los próximos 18 a 24 meses.
Sin embargo, conviene mirar esto en perspectiva comparada. El último gran superciclo de semiconductores, el de 2016-2018, terminó cuando la inversión en capacidad nueva superó la curva de adopción. Hoy el riesgo no parece inminente, pero tampoco puede descartarse. China sigue siendo un jugador disruptivo: a pesar de las restricciones estadounidenses, Pekín está invirtiendo miles de millones en tecnologías de memoria propias, con resultados mixtos pero crecientes.
Para el inversor argentino, la pregunta es más concreta: ¿qué implica este rebote para el portafolio local? Los ADRs de Micron y del resto del sector tecnológico cotizan en Buenos Aires con liquidez razonable. Además, varios fondos comunes de inversión locales tienen exposición indirecta a través de ETFs globales de tecnología. Un rally sostenido en semiconductores suele traducirse en mayor apetito por riesgo en mercados emergentes, aunque el canal sigue siendo indirecto y volátil.
La historia reciente enseña cautela. En 2022, el mismo sector cayó más de 50% cuando la Fed empezó a subir tasas y los inversores pasaron de “growth at any price” a exigir cash flow positivo. Hoy el contexto monetario es distinto: la Reserva Federal parece haber completado su ciclo de ajuste y el mercado vuelve a tolerar valoraciones elevadas cuando hay un relato tecnológico convincente.
Lo interesante no es tanto si Micron superó o no las expectativas —eso ya lo hizo—, sino si este beat marca el inicio de una nueva fase expansiva del ciclo de capital en tecnología o solo un rebote táctico dentro de un rango más amplio. Los próximos reportes de Nvidia y TSMC serán determinantes.
Por ahora, el mercado decidió celebrar. La euforia por la IA volvió a encenderse. Queda por ver si esta vez el combustible alcanza para todo el año o si, como tantas veces antes, la corrección llega antes de lo esperado.