Milei pagó alto costo por sostener a Adorni: ¿su salida lo ayudará en la reelección?
La crisis generada por el vocero presidencial dejó fisuras internas, pérdida de credibilidad y estancamiento legislativo. Ahora el Presidente busca capitalizar una mejora económica para fortalecer su imagen de cara a 2027.
La salida de Manuel Adorni del rol de vocero presidencial no fue gratis. Javier Milei pagó un costo político concreto por sostenerlo durante semanas en medio de la “crisis Adorni”, que incluyó pérdida de credibilidad en la opinión pública, fisuras internas en La Libertad Avanza y un claro estancamiento en la agenda legislativa. Ahora, con el cambio consumado, el Presidente apuesta a que la mejora tangible de algunos indicadores económicos le permita recuperar terreno de cara a una eventual reelección en 2027.
El costo de la defensa cerrada
Durante las últimas semanas, la defensa cerrada del Presidente hacia su vocero generó más ruido del esperado. Fuentes de la City consultadas coinciden en que la percepción de desprolijidad comunicacional afectó la confianza de inversores institucionales, que ya venían observando con cautela la velocidad de la desinflación y la sostenibilidad fiscal. Un informe privado de una ALYC estimó que la incertidumbre política agregada restó entre 80 y 120 puntos básicos al carry de los bonos soberanos en dólares durante el pico de la crisis.
En paralelo, la interna libertaria se profundizó. Diputados y senadores de LLA admiten en off que el episodio complicó la construcción de consensos para avanzar con la Ley de Bases 2.0 y con reformas impositivas pendientes. “Cada día que perdíamos en comunicados cruzados era un día menos para negociar con bloques dialoguistas”, resumió un legislador cercano al oficialismo.
La cuenta pendiente con la economía real
Milei parece haber hecho la lectura de que el mayor rédito político hoy no viene de la narrativa, sino de los números. La inflación núcleo sigue bajando, el superávit primario se mantiene y el BCRA acumuló reservas netas positivas por primera vez en mucho tiempo. Si estos datos se consolidan en los próximos meses, el Presidente buscará capitalizarlos para reposicionarse como el “ingeniero del ajuste” que prometió.
Sin embargo, el desafío es grande. La recesión sigue siendo profunda, el consumo masivo no repunta y el salario real todavía está lejos de los niveles de 2023. Encuestas privadas a las que accedió FortunaWeb muestran que, si bien la imagen de Milei se mantiene relativamente estable entre los votantes de centro-derecha, perdió terreno significativo entre independientes y votantes jóvenes que habían sido clave en el balotaje.
¿Puede la salida de Adorni ser el punto de inflexión?
En términos comunicacionales, el cambio de vocero permite resetear el tono. Un perfil más bajo y menos confrontativo podría ayudar a descomprimir la tensión con la prensa y con sectores de la sociedad que se sienten agredidos por el estilo actual. Pero el verdadero impacto dependerá de si esa nueva etapa viene acompañada de mayor claridad en la hoja de ruta económica.
Desde el punto de vista del inversor retail, el episodio deja varias lecciones. Primero, que la volatilidad política argentina sigue siendo un riesgo dominante incluso bajo un gobierno que se presenta como “anti-casta”. Segundo, que los mercados castigan más la inconsistencia comunicacional de lo que muchos analistas libertarios admiten. Y tercero, que la reelección de Milei no depende solo de cuánto ajuste logre, sino de cómo logre que ese ajuste se traduzca en mejoras concretas que la gente pueda sentir en su bolsillo.
El horizonte 2027 ya empezó a jugarse
La salida de Adorni es, en sí misma, un movimiento táctico. El verdadero test será si Milei logra convertir la estabilización macro en una narrativa de “progreso tangible” antes de que la fatiga social por el ajuste se vuelva electoralmente tóxica. Si la economía acompaña y la comunicación se vuelve más profesional, el costo pagado podría terminar siendo una inversión. Si no, quedará como una de las tantas fisuras que terminaron debilitando un proyecto que, hasta hace poco, parecía imbatible en las encuestas de imagen positiva.
En definitiva, la crisis Adorni le recordó a Milei algo que ya sabían los presidentes que lo precedieron: en Argentina, la política siempre termina comiéndose a la antipolítica. La pregunta ahora es si aprendió la lección a tiempo para capitalizarla de cara a 2027.