Economía

Molinos pymes apuestan a la exportación para recuperar rentabilidad y usar capacidad ociosa

Publicado el 26/06/2026 14:00 hs

Empresarios y funcionarios en reunión del sector molinero pyme en San Nicolás
Ámbito Financiero — Negocios

En un encuentro federal en San Nicolás, el sector molinero pyme identificó la salida exportadora como la principal vía para mejorar márgenes y aprovechar la capacidad instalada sin usar. Presentaron un plan concreto para facilitar el acceso al comercio internacional.

Un grupo de molinos pymes del interior del país está poniendo el foco en las exportaciones como herramienta para recuperar rentabilidad y darle uso a la capacidad ociosa que arrastra el sector desde hace años.

Así lo expresaron empresarios, funcionarios y especialistas durante un encuentro federal realizado en San Nicolás, donde coincidieron en que el salto exportador no es solo una opción, sino una necesidad estructural para muchas plantas que operan muy por debajo de su capacidad instalada.

El dato no es menor: según estimaciones del sector, la molienda de trigo en la Argentina tiene una capacidad instalada que supera ampliamente la demanda interna. En un contexto de consumo estancado y costos que siguen presionando, mirar hacia afuera aparece como la forma más concreta de mejorar los márgenes.

El plan para facilitar el acceso al comercio internacional

Durante el evento se presentó un plan específico orientado a las pymes molineras. El objetivo es reducir las barreras que hoy les complican competir en mercados externos: desde certificaciones y logística hasta el acceso a financiamiento pre y post embarque.

"No se trata solo de vender más, sino de vender mejor y con previsibilidad", señaló uno de los participantes. El plan incluye capacitaciones, asistencia técnica para cumplir con requisitos fitosanitarios de los principales destinos y la articulación con entidades financieras para mejorar las condiciones de fondeo.

Por qué la exportación gana terreno ahora

Varios factores explican este giro. Por un lado, la devaluación del tipo de cambio real que se produjo en los últimos meses mejoró la competitividad de la harina y los subproductos argentinos en varios mercados. Por otro, la normalización de las relaciones comerciales con algunos países de la región y el interés creciente de destinos como Brasil, Chile, Paraguay y algunos mercados de África y Asia.

Además, la capacidad ociosa genera un costo fijo que termina erosionando la rentabilidad de las operaciones locales. Exportar permite distribuir mejor esos costos y, en muchos casos, obtener precios más atractivos por tonelada en el exterior que los que se logran en el mercado interno regulado.

Los desafíos que quedan por delante

No todo es color de rosa. Los empresarios reconocieron que las pymes enfrentan desventajas comparativas frente a los grandes jugadores del sector, que ya tienen volúmenes, marcas internacionales y cadenas logísticas consolidadas.

Entre los principales obstáculos mencionaron:

  • Alto costo de certificaciones y auditorías requeridas por compradores externos.
  • Dificultades para acceder a financiamiento competitivo en dólares.
  • Complejidad administrativa y tiempos largos en los trámites de exportación.
  • Volatilidad del tipo de cambio y de las retenciones.

El plan presentado busca atacar precisamente estos puntos con medidas concretas y acompañamiento estatal y privado conjunto.

Desde el lado oficial se destacó la voluntad de avanzar en la simplificación de trámites y en la generación de incentivos impositivos específicos para las exportaciones de valor agregado del sector molinero.

Mirada desde el inversor

Para quien mira este tema con ojos de inversión, el movimiento es relevante. Un sector que logra diversificar sus ingresos hacia el exterior reduce su dependencia del mercado local y, en teoría, mejora su resiliencia ante ciclos económicos domésticos. Eso puede traducirse en mayor atractivo para eventuales inversores o financiadores.

Sin embargo, como siempre en Argentina, la clave estará en la sostenibilidad de las reglas de juego. Si el tipo de cambio real se mantiene competitivo y las retenciones no vuelven a subir de manera sorpresiva, el impulso exportador puede consolidarse. Si no, muchas de estas iniciativas quedarán en el camino.

Lo concreto es que las pymes molineras están dejando de mirar solo hacia adentro. Ese cambio de mirada, aunque aún incipiente, puede ser uno de los pocos caminos reales para mejorar su rentabilidad en un contexto de demanda interna limitada.

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