Economía

Riesgo país: el umbral que la City mira para que Argentina vuelva al mercado internacional de deuda

El programa financiero 2026-2027 reabrió el debate sobre cuándo y a qué costo el Tesoro podrá emitir en el exterior. Analistas de la City estiman el recorrido que falta en bonos y acciones para volver a ser elegible por inversores globales.

Publicado el 9 de julio de 2026, 11:20 hs

Gráfico de riesgo país argentino con curva descendente y bonos soberanos en pantalla de trading
Ámbito Financiero — Finanzas

El riesgo país argentino cerró la semana por debajo de los 1.000 puntos básicos por primera vez desde octubre de 2021. Ese número, más simbólico que técnico, volvió a poner sobre la mesa una pregunta recurrente en la City: ¿a qué nivel de riesgo país el Tesoro podría volver a colocar deuda en dólares en los mercados internacionales sin que se trate de una operación forzada o extremadamente cara?

El programa financiero 2026-2027 presentado por el Ministerio de Economía definió con mayor claridad cómo piensa cubrir los vencimientos de capital e intereses de los próximos dos años. La mayor parte seguirá financiándose con rollovers en pesos, licitaciones de bonos indexados y, en menor medida, con los dólares que ingresen por el superávit comercial y el FMI. Pero el documento deja entrever que, a partir de 2026, el Gobierno aspira a retomar gradualmente el acceso a los mercados voluntarios de deuda externa.

"No hay fecha mágica, pero sí un umbral de precios", resume un estratega de un banco local. Según su cálculo, el riesgo país debería consolidarse por debajo de los 650-700 puntos básicos para que una emisión soberana en dólares tenga sentido tanto para el emisor como para los inversores institucionales que hoy están fuera del mercado argentino.

¿Por qué ese número?

El umbral responde a dos variables. Primero, el carry que el bono ofrece respecto de alternativas comparables de la región. Segundo, el spread que los grandes fondos exigen para volver a tomar riesgo argentino en sus mandatos. Hoy, con el EMBI Argentina en torno a los 950 puntos, el carry sigue siendo atractivo para los que ya están posicionados, pero insuficiente para mover a los grandes players que salieron después del reperfilamiento de 2020 y la reestructuración de 2022.

Un ejercicio simple lo ilustra. Si el Treasury a 10 años rinde 4,2%, un bono argentino a 10 años que rinda 13,5% implica un spread de 930 puntos. Para que ese spread baje a 650 puntos, el bono debería rendir cerca del 10,7%. Eso equivale a una paridad de entre 68 y 72 centavos para los bonos Globales más largos, dependiendo del duration.

"Ese es el nivel en el que muchos fondos de mercados emergentes comienzan a mirar de nuevo la curva argentina", dice un portfolio manager de un fondo que opera desde Nueva York. Por debajo de ese umbral, el argumento de "underweight" se vuelve más difícil de sostener en las reuniones de asset allocation.

El recorrido que falta en bonos y acciones

Los analistas de research estiman que, para llegar a ese spread de 650-700 puntos, los bonos soberanos en dólares deberían subir entre 12% y 18% desde los niveles actuales. Ese recorrido es factible en un escenario de consolidación fiscal y recomposición de reservas, pero no está garantizado. Depende de que el superávit primario se mantenga y de que el BCRA pueda acumular dólares sin tensiones cambiarias.

En el plano local, el rally de la Bolsa ya anticipa parte de esa mejora. El Merval en dólares medido por ADR acumula una suba de casi 40% desde los mínimos de 2024. Sin embargo, sigue operando con un descuento significativo respecto de sus pares regionales. Los valuadores de Wall Street señalan que, para que las acciones argentinas justifiquen plenamente una normalización del riesgo país, el PER forward del Merval debería comprimirse aún más o bien las ganancias corporativas deberían crecer a tasas sostenidas por encima del 20% anual real.

Los riesgos que acechan la vuelta al mercado

No todo es lineal. Hay al menos tres riesgos que los analistas destacan. El primero es político: cualquier relajamiento del ajuste fiscal antes de las elecciones de medio término de 2027 puede hacer que el riesgo país vuelva a trepar por encima de los 1.000 puntos. El segundo es externo: una suba abrupta de las tasas de la Fed o un shock en los precios de las commodities podría cerrar la ventana de emisión. El tercero, más estructural, es la sostenibilidad de la deuda: aunque el ratio deuda/PIB bajó, la composición de la deuda (alta proporción en pesos y corta duration) sigue generando vulnerabilidad ante saltos cambiarios.

"Volver al mercado no es solo una cuestión de nivel de spread. Es también una cuestión de credibilidad institucional", señala un ex funcionario que participó en las renegociaciones de deuda. "Si el próximo gobierno cambia las reglas de juego otra vez, da igual si el EMBI está en 500 puntos. Nadie va a entrar".

Por ahora, el sendero parece marcado. El Tesoro busca estirar los plazos en pesos, mantener el superávit primario y acumular reservas. Si lo logra, el riesgo país continuará su gradual descenso. Cuando cruce el umbral que la City tiene en mente —ese rango de 650-700 puntos—, la pregunta dejará de ser teórica. Ahí empezará la verdadera prueba: si el mundo vuelve a prestarle a Argentina y a qué precio.

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